<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[SusanaSalguero]]></title><description><![CDATA[Escribo. Recuerdo. Invento. No siempre en ese orden. También tengo una revista que no se parece a ninguna. ]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg</url><title>SusanaSalguero</title><link>https://susanasalguero.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Mon, 17 Aug 2026 05:59:14 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://susanasalguero.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[SusanaSalguero]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[susanasalguero@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[susanasalguero@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[SusanaSalguero]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[SusanaSalguero]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[susanasalguero@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[susanasalguero@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[SusanaSalguero]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[El que trae luz]]></title><description><![CDATA[La ces&#225;rea estaba programada para las cinco de la tarde.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/el-que-trae-luz</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/el-que-trae-luz</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 23:31:19 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>La ces&#225;rea estaba programada para las cinco de la tarde. Y yo ten&#237;a una regla muy estricta: a las cinco de la tarde se toma el t&#233;. As&#237; fue toda mi vida, desde que tengo uso de raz&#243;n, con tostadas, con un poco de leche; los d&#237;as m&#225;s festivos con alg&#250;n scon. Receta de mi abuela Doris. Y a veces, tarta de cerezas, si es que conseguimos cerezas. Sin embargo, hoy va a ser la primera vez que a las cinco de la tarde no pueda tomar el t&#233;. Mi familia estaba enajenada. Leonardo me bloque&#243; en todos lados. Pr&#225;cticamente dejamos de llevar la misma sangre en un instante. No termina de asumir lo que est&#225; sucediendo o no quiere entenderlo. Lo &#250;ltimo que me grit&#243; mientras sub&#237;a a su auto fue: para eso existe la menopausia, Eugenia. Y arranc&#243; furioso, quedando fuera de cada m&#237;nima cosa que sucede hoy en el mundo. &#191;Nadie entiende que todo ha cambiado, que hace muchos a&#241;os que dejamos de ser previsibles? Reviso el bolso que voy a llevar una vez m&#225;s. Todo est&#225; en orden. No quiero tocarme la panza pero es imposible impedir aquel simple acto reflejo. Ma&#241;ana, un robot podr&#237;a estar cambi&#225;ndole los pa&#241;ales a Leonardo o poni&#233;ndole una chata a su esposa. Y eso deber&#237;a estar generando m&#225;s inquietud que este beb&#233; que voy a tener ahorayeso deber&#237;aestar generando m&#225;s inquietud que este beb&#233; que voy a tener ahora. Si mal no recuerdo, el comentario m&#225;s amoroso que recib&#237; en estos seis meses fue de mi hermana m&#225;s chica. Abogada. Jurista. Est&#225;s completamente loca. Hay una sola cosa que impide que yo me presente ante La Haya: saber que el chico fue muy deseado. El chico se llama Lucas, respond&#237;. &#191;Podr&#233; hacerme un t&#233; ahora? Creo que puedo. Mientras que sea sin az&#250;car y sin leche y un par de horas antes del evento, puedo. Suspiro para conectar con mi beb&#233;. En un rato nos veremos las caras por primera vez. Nadie me regal&#243; ropita, nadie me comparti&#243; nada que hubieran usado sus hijos, ni siquiera mis sobrinos. No hubo ni un consejo. Ayer a la noche, supongo que por la ansiedad y la inminencia del parto, intent&#233; recordar c&#243;mo hab&#237;a sucedido todo. En qu&#233; momento me anim&#233; a tomar la decisi&#243;n o en qu&#233; momento me obligu&#233; a sostener mi deseo hasta las &#250;ltimas consecuencias. No, no recuerdo. &#191;C&#243;mo llegu&#233; al m&#233;dico? &#191;Qui&#233;n me lo recomend&#243;? Solo tengo en claro algo: que si yo me hubiese dejado llevar por el chusmer&#237;o del pueblo, por las palabras de mi familia, por una sociedad que juzga lo que no sabe, hubiera sido infeliz toda la vida. La que nadie sacaba a bailar, ning&#250;n tipo. Y yo siempre me negu&#233; a ser esa que plantaron en el altar. La humillada. Agarr&#233; el tel&#233;fono para decirle a mi hermana que ya era la hora, pero algo me hel&#243; por dentro. S&#233; que sentir&#233; que mis piernas no est&#225;n dormidas pero s&#237; lo van a estar. Eso no deber&#237;a asustarmeni generar ansiedadEl embarazo lo transit&#233; con felicidad, con mucha normalidad. Hasta me permit&#237; preparar comida para guardar en el freezer, as&#237; cuando vuelva con Lucas en brazos podr&#233; dedicarme a &#233;l tranquilamente sin pensar qu&#233; tengo para comer hoy. Ojal&#225; pudiera vivir a Soilent. No, mejor mi dieta actual. Cuando estemos m&#225;s tranquilos, voy a celebrar con un sandwich de mortadela en pan negro mirando a mi beb&#233;, dici&#233;ndole cosas lindas. Cant&#225;ndole alguna canci&#243;n. De cuna no. Otra cosa. &#191;C&#243;mo ser&#225;? Una de mis amigas de toda la vida, Dolores, adopt&#243; mellizos adolescentes. A m&#237; no me nace la adopci&#243;n. No, no quer&#237;a dar mi cari&#241;o a alguien que no fuera completamente m&#237;o. Pero ella s&#237;, y no la juzgo. S&#237; juzgo todo lo dem&#225;s. Claro, no es lo &#250;nico porque ella no tiene buena salud. Su movilidad es muy reducida y desde siempre cont&#243; que quer&#237;a a esos chicos para que la acompa&#241;aran en la vejez y no estar sola cuando llegara lo peor. &#191;Qu&#233; es lo peor, Dolores? Quedar postrada, por ejemplo. Bueno, para eso hay enfermeros, nena. Tambi&#233;n fantaseaba con llevarlos a todo acto posible, a todo acto pol&#237;tico posible. Politizarlos desde j&#243;venes. Y eso deber&#237;a estar generando m&#225;s inquietud que este beb&#233; que voy a tener ahora. Hablarles de la lealtad. Comer juntos un chorip&#225;n en la plaza, si el clima y el ci&#225;tico lo permiten, claro. Y en eso est&#225;. Son divinos esos dos. Uno es mi ahijado. Nunca le ofrec&#237; ser la madrina de Lucas. &#191;Deber&#237;a? Una vecina me pregunt&#243; por qu&#233; no hab&#237;a tomado la decisi&#243;n antes. Me pareci&#243; desopilante. No conoc&#237;a al m&#233;dico antes. No sab&#237;a que exist&#237;a el tratamiento. Antes. Antes tampoco ten&#237;a la plata. Estaba haciendo otras cosas, antes. No s&#233;. No planifico tanto, &#191;o s&#237;? Berta, la se&#241;ora del mercado, qued&#243; hu&#233;rfana a los doce a&#241;os y se tuvo que hacer cargo. Se ocup&#243; de un negocio familiar que la excede. Ayer me dijo que soy inmunda, una pecadora y que se reservaba el derecho de admisi&#243;n, que me buscara otro lugar para comprar, que la crema no me la iba a vender ella. Sal&#237; de ah&#237; abatida. Camin&#233; con mi panza enorme las cinco cuadras que separan a El gaucho de mi casa. Creo que llor&#233;. Digo creo porque en alg&#250;n punto me obligu&#233; a descartar ese registro. No quer&#237;a que Lucas absorbiera una pena que no nos correspond&#237;a. Al llegar, con las manos vac&#237;as, me vi obligada a realizar una compra online en otro lugar. Fue m&#225;s c&#243;modo y al fin de cuentas as&#237; se maneja el mundo ahora. Esa se&#241;ora que se neg&#243; a atenderme dentrode muy poco tiempo vaa tener que cerrar su mercado. Porque ya nadie va a comprar en ning&#250;n negocio. Todos usaremos e-commerce. Y mientras pensaba en eso, llam&#233; al m&#233;dico. Una inteligencia artificial me atendi&#243;, me dijo el tiempo que iba a demorar en hablar con mi m&#233;dico, me pregunt&#243; c&#243;mo estaba y si necesitaba algo urgente. Me llam&#243; la atenci&#243;n que entre el men&#250; de opciones, existiera la posibilidad de charlar con ella o escuchar m&#250;sica de espera. Eleg&#237; m&#250;sica de espera y autom&#225;ticamente me arrepent&#237;. No s&#233; qui&#233;n program&#243; ni dise&#241;&#243; esto, pero deber&#237;an agregar un asterisco para volver al men&#250; principal y elegir todo de cero. Vos mi amor, quedate tranquilo. Este embarazo fue bendecido. Soy una persona muy creyente, muy, muy creyente. Le ped&#237; a la Virgen de Guadalupe, le ped&#237; a San Ram&#243;n Nonato. En mi habitaci&#243;n tengo algunas im&#225;genes y a veces les enciendo alguna velita. El San Ram&#243;n Nonato me lo gan&#233; en una rifa de la iglesia, un domingo a la tarde. El d&#237;a que sal&#237; de madrina de uno de los mellizos de Dolores. Y yo creo que ah&#237; tuve la primera se&#241;al. Si no, qu&#233; sentido iba a tener ese santo en mi vida y a esta edad. El m&#233;dico, hombre de ciencia, me dijo: Eugenia, me parece muy bien que tenga fe en los santos, pero recuerde que la que est&#225; poniendo el cuerpo es usted, y el que est&#225; poniendo el experimento en funcionamiento soy yo. Y ah&#237; no s&#233; qu&#233; fue lo que pas&#243;, pero le dije: doctor, &#191;no podemos programar la ces&#225;rea para otro horario? Un poco m&#225;s temprano, m&#225;s cerca de las ocho de la ma&#241;ana. Mire si este chico me nace vago. Adem&#225;s, a esa hora siempre tomo el t&#233;. Sin embargo, a &#233;l lo &#250;nico que le preocupaba era mi miedo a la sala de operaciones, a la anestesia. Nunca en mi vida me hab&#237;an operado y me resultaba todo nuevo. Cuando intent&#243; explicarme c&#243;mo iba a ser el procedimiento, me vio cerrar los ojos, como si con ese simple gesto yo dejara de escuchar. Absurdo, porque estaba cerrando los ojos. Tendr&#237;a que haberme tapado los o&#237;dos. Escuchar, escuch&#233;, perfecto. Soy una persona de fe, soy muy religiosa y a veces creo que el tiempo se va a poner de mi lado nuevamente y que alguno de mis hermanos va a querer ser el padrino de este chico. Me preocupa el tema del bautismo, a tal punto que lo anot&#233; en mi agenda. Resolver esto. Lucas significa el que trae luz. Lo supe por la obstetra. &#191;C&#243;mo se va a llamar tu hijo, Eugenia? &#191;Pensaste un nombre? Lucas, respond&#237;. Mi hijo m&#225;s grande se llama as&#237;, coment&#243; emocionada. Significa el iluminado, el que trae luz. Yo no lo sab&#237;a, no lo busqu&#233;. Lucas me gust&#243; desde siempre. Desde que cuidaba al vecino cuando sus pap&#225;s se iban a trabajar. Fue el primer Lucas que se me cruz&#243; en el camino. Adem&#225;s del de los evangelios, claro.<br>Mientras me pon&#237;a el abrigo, algo me hizo sonre&#237;r y no era mi beb&#233;. Es que tambi&#233;n prepar&#233; el bizcochuelo de vainilla y lo congel&#233;, porque el 27, justo dos semanas despu&#233;s de parir, ser&#225; mi cumplea&#241;os n&#250;mero 65. Lo &#250;nico que todav&#237;a no decido es si quiero cobertura de chocolate o crema batida. No s&#233;, a m&#237; siempre me gust&#243; el imperial ruso, pero no s&#233; si soy capaz de preparar merengue ahora.</span></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Arthur]]></title><description><![CDATA[Pens&#233; que te hab&#237;as muerto.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/arthur</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/arthur</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Wed, 12 Aug 2026 16:58:28 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Pens&#233; que te hab&#237;as muerto. &#191;Y si se mata? &#191;Y si se mat&#243;? La sensaci&#243;n de culpa era bestial, ingobernable. Le cont&#233; a Babasha lo que dec&#237;as en tu &#250;ltimo mensaje. No, no contest&#243; m&#225;s, le cont&#233;. Hay un vac&#237;o, un agujero negro. Tomamos el tren que va hasta el mercadito de Tigre y no volvimos a hablar del tema. Yo estaba viendo con desgana y tristeza c&#243;mo me arrastraban los pensamientos extremos. Superpon&#237;a mi propio miedo al tuyo. &#191;Quer&#233;s? Babasha ten&#237;a una bolsa de caramelos radioactivos. Agarr&#233; uno y era realmente espantoso. No dije nada. Las palabras suelen generar malos entendidos. Miro de reojo lo que ella hace con el tel&#233;fono, lo que busca. Est&#225; viva, dice de pronto. &#191;Est&#225; viva? &#191;C&#243;mo sab&#233;s? Porque est&#225; dejando mensajes a dos tipos que tienen una lavander&#237;a cerca de su casa. A ver, dejame ver. Odio la posmodernidad, las citas sin mayor sentido pero necesitaba encontrar una raz&#243;n &#8212;no la hay&#8212; que explicara por qu&#233; le est&#225;s dejando mensajes a dos tipos que podr&#237;an ser Ben fuckin&#180;Affleck y Matt Damon en una de Van Sant y que hablan de lavar un acolchado como si fuera lo m&#225;s normal del mundo. Una voz mec&#225;nica nos indica que hemos llegado a destino. Bajamos. El sopor que no podemos esquivar casi nos derrumba. Un tacle clim&#225;tico mal dado. Pap&#225;. Babasha fija sus ojos en la pantalla.  &#191;Qu&#233; pasa? Ahora quiero saber, &#191;qu&#233; pasa? Un perrito todo despeinado aparece de pronto y me provoca una alegr&#237;a moment&#225;nea, como escuchar una canci&#243;n olvidada, en un bar impensado. Es un p&#233;simo ejemplo; tengo mejores. Ven&#237;, vamos a revisar el estado de las ciruelas. &#191;Quer&#233;s ciruelas? Dej&#225; ya esos caramelos. Si no hiciera tanto calor podr&#237;amos hacer una tarta de ciruelas para. Clafoutis, solt&#243; Babasha. Una cat&#225;strofe prender el horno con este clima, pap&#225;. Si igual nos vamos a morir, no veo la diferencia de que sea ahora o m&#225;s tarde. Che, qu&#233; alivio que est&#233; viva. Me aterraba no poder salir corriendo hasta su casa, en un operativo rescate. Despu&#233;s mostrame qu&#233; le dice a Ben Affleck. &#191;Eh? Ah, s&#237;. Escuch&#225;. Mi casa tiene cien metros cuadrados. Imposible tener un lavarropas ah&#237;. Qu&#233; suerte que ustedes resuelvan este dilema. Me qued&#233; analizando unos pelones muy convenientes en relaci&#243;n precio calidad. Tiene raz&#243;n. Cuando tiene raz&#243;n, hay que decirlo. El lavarropas dom&#233;stico es un artefacto innecesario. &#191;Qu&#233; m&#225;s? Miremos algo de verdura. Yo cenar&#237;a sushi pero necesitar&#237;amos pescado fresco. Es que yo no te conozco tanto. Te conozco pero nunca nos vimos. Es decir, no te conozco. Eso me pone en una situaci&#243;n compleja respecto a tu proceder, &#191;me explico? Es que yo no ten&#237;a idea de que hab&#237;as vendido todo. Por eso te dije ni se te ocurra vender, eso ser&#237;a un error. No te vas a recuperar m&#225;s de ese error. No vendas. Y vos, perdida en llanto, rogabas que no te dijera eso. No me digas eso ahora, Ernesto. Ya vend&#237; todo. De haber sabido eso no dec&#237;a nada. Mir&#225; estas berenjenas. &#191;Me das dos kilos? Se ven muy bien. Les voy a tomar una foto. Esto me parece m&#225;s sensato. Cenar una ensalada de berenjenas asadas con ajo y hierbas, oliva y lim&#243;n, coment&#233; mientras robaba otro caramelo de la bolsa que sosten&#237;a Babasha. La voy a llamar. No, mejor le voy a dejar otro mensaje. Hola, son las nueve de la ma&#241;ana y estamos con Babasha comprando algo para poner en la heladera. Hoy nos dimos cuenta de que no hab&#237;a nada en casa. Y algo hay que comer. Un perrito nos sigue por todo el mercado. Te encantar&#237;a. Par&#225; que le hago una foto y te la mando. &#191;Sab&#233;s si el perro es de ac&#225;? La se&#241;ora me acerc&#243; el posnet y neg&#243; con la cabeza. Estaba acalorada. Cada tanto se abanicaba con una revista algo absurda que ten&#237;a junto a una botella de agua de dudosa procedencia. Me parece que nos volvemos a casa con algo m&#225;s que un changuito. &#191;Quer&#233;s venir con nosotros? Babasha lo acariciaba encantada. Siempre hab&#237;a querido un perro. Papi, &#191;pero te dijo que va a hacer ahora? &#191;Qui&#233;n? Ah, no. No me dijo nada. Por eso estoy tan preocupado. Pero si est&#225; hablando con esta gente de la lavander&#237;a, alg&#250;n plan debe tener. Aunque sea mantener la ropa limpia. Claro, respondi&#243; sin dejar de tocar al perro. Buenas noticias. Ley&#243; lo que le mand&#233;. Y vio la foto de Arthur. &#191;Arthur? Es un buen nombre para el perro, &#191;no te parece? Babasha hizo un gesto extra&#241;o pero podr&#237;a estar relacionado con aquellas golosinas de la bolsa. Te cambi&#243; la cara, pap&#225;. Ahora me preocupa que no me quiera m&#225;s. &#191;Y si no me quiere m&#225;s? Eso puede pasar. Nadie tiene el cari&#241;o de otro eternamente, pap&#225;. Lo sab&#233;s muy bien. No es un objeto, una mecedora. Ya lo s&#233;, ya lo s&#233;. Pero yo no quiero que ella deje de quererme. Yo la quiero. &#191;Qu&#233; tal estas limonadas? &#191;Le pod&#233;s poner un poco m&#225;s de jengibre a la m&#237;a? Fant&#225;stico, dije tomando un poco. Estaban ricas, frescas. Necesarias. &#191;Alguna vez te dijo que que te quer&#237;a? No, nunca pero esas cosas est&#225;n, se saben. De nuevo la cara extra&#241;a, la inflexi&#243;n. Arthur, ven&#237; ac&#225;. &#191;Comer&#225; arroz? Podemos hacerle arroz con pollo. Pap&#225;, los perros no comen arroz. &#191;No? Le voy a preparar un zapallito con pollo y huevo. Eso me parece m&#225;s razonable. Un nuevo mensaje. Acabamos de adoptar al perro. Lo llamamos Arthur. Qu&#233; raro. &#191;Qu&#233; pasa? Papi, &#191;qu&#233; pasa? No entran los mensajes. Y aparece un off line en la parte de arriba. Mir&#225;. El reflejo del sol pegaba de pleno en la pantalla. No se ve&#237;a nada. Me acord&#233; de pronto que hoy habr&#225; un eclipse.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[A Pynchon no lo saludo nada. ]]></title><description><![CDATA[Nunca deja de sorprenderme el nivel de exigencia del otro sobre uno.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/a-pynchon-no-lo-saludo-nada</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/a-pynchon-no-lo-saludo-nada</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 18:36:05 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Nunca deja de sorprenderme el nivel de exigencia del otro sobre uno. Es absolutamente dif&#237;cil aunque por qu&#233; no imposible cumplir con las expectativas de los otros. Justamente porque, en la mayor&#237;a de los casos, ni siquiera cumplimos las propias. Entonces, ahora que estoy embarcada en terminar una nueva novela, llegan y aterrizan todas juntas: &#191;qu&#233; vas a hacer con todo lo que escrib&#237;s? &#191;por qu&#233; no te present&#225;s en concursos? &#191;vas a publicar? &#191;se gana plata con eso? Porque si no se gana plata, yo buscar&#237;a algo m&#225;s pr&#225;ctico. &#191;Es un pasatiempo o quer&#233;s ser escritora alg&#250;n d&#237;a? Pregunto porque como nunca publicaste nada. &#191;Us&#225;s anglicismos? No deb&#233;s usarlos. No escribas con anglicismos. Era obvio que luego de todo esto, iba a so&#241;ar con algo que juzgaba mi voz narrativa, acorral&#225;ndome para que modifique lo que hago, lo que soy, c&#243;mo lo hago, lo que busco. En el sue&#241;o, yo me plantaba y dec&#237;a que si no se puede publicar la novela tal como fue concebida, prefer&#237;a no publicar. Pero qu&#233; est&#250;pida es la obsesi&#243;n por escribir para un tribunal que nunca va a quedar conforme. <br>Y ah&#237; nom&#225;s, volv&#237; a algo que escrib&#237; tiempo atr&#225;s, hablando de esto mismo. Dice as&#237;: </p><p>Una conocida me manda mensaje para decirme que el mundo editorial no es lo que era. Que me conviene participar en alg&#250;n concurso. Le digo que no. Insiste. Pienso en Babas&#243;nicos. <em>Cuando no, significa no / me pregunto &#191;cu&#225;n necio puedes ser? / Digo, &#191;qu&#233; parte de no / no entend&#233;s? </em>Respiro. Me doy cuenta de que nunca va a entender la respuesta. Redoblo. Prefiero prender fuego la novela antes que entrar en un concurso. Se horroriza. Me dice que estoy demasiado cre&#237;da. Le explico que apelo a ciertas expresiones para que entienda mi postura. Soy Pynchoneana. Pynchon ten&#237;a un editor. Bueno, la puta madre. Pynchon tambi&#233;n gan&#243; un concurso. Pero ese no es mi punto. Y como la charla se me va de las manos, pienso que ser&#237;a divertido mandar a mi madre a recibir lo que sea que sea en caso de que gane algo, que no creo, y verla hablando pestes de m&#237;, diciendo siempre fue un disgusto, ahora encima tiene dos gatos, se at&#243; la vida. Habla poco, putea mucho. Es incapaz de venir ac&#225; a dar las gracias porque se le desacomoda la agenda. Yo no la cri&#233; para esto, nunca me cuenta nada, y encima quiere que diga viva Pynchon, y yo no s&#233; qui&#233;n es Pynchon, seguramente alg&#250;n amigo de ella. Ella da todo por sus amigos y a m&#237; que me pise un tren. Yo a Pynchon no lo saludo nada.</p><p>Me hago un caf&#233; horrible porque es instant&#225;neo y encima le pongo stevia para que el ciclamato no me mate y mientras lo tomo, algo asqueada, pienso en concursos imposibles, novelas que arden, madres que me putean, gatos que observan todo y la certeza de que el mundo editorial, oh el mundo editorial, no es lo que era.</p><p>Me re&#237;. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Guau!]]></title><description><![CDATA[I Wanna Be Your Dog]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/guau</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/guau</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 14:31:20 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!yRE3!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fca64fd46-7ba3-4315-81e0-32120bd4da91_1590x2232.heic" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Cinco a&#241;os. Dieciocho n&#250;meros. Y reci&#233;n ahora puedo decir que hicimos algo que no s&#233; muy bien c&#243;mo explicar.<br>Hello Dogs no es una revista de perros. Como Hello Cats no es una revista de gatos. Ac&#225; los animales est&#225;n mientras pasan otras cosas: un debate filos&#243;fico, un duelo, una canci&#243;n de Ray Davies, un grabado de Rembrandt, una novela de Donleavy, una pel&#237;cula de Sam Fuller o un encuentro con Silvina Ocampo. Los animales no son el tema. Son el lugar desde donde miramos.<br>Armar esto es como surfear Nazar&#233; sin tabla. El v&#233;rtigo es permanente y el control es una ilusi&#243;n que abandon&#225;s en el primer n&#250;mero.<br>A partir de ahora, la revista se consigue solo por suscripci&#243;n. Porque cinco a&#241;os de trabajo merecen, al menos, el intento.<br><br>Conseguila desde ac&#225;: <strong><a href="https://www.patreon.com/posts/hello-dogs-160379320?utm_medium=clipboard_copy&amp;utm_source=copyLink&amp;utm_campaign=postshare_creator&amp;utm_content=join_link">link</a></strong></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!yRE3!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fca64fd46-7ba3-4315-81e0-32120bd4da91_1590x2232.heic" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!yRE3!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fca64fd46-7ba3-4315-81e0-32120bd4da91_1590x2232.heic 424w, 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg aria-hidden="true" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" 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url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Esta madrugada me despert&#233; muchas veces a causa de diferentes sue&#241;os. A las tres, por ejemplo, me largu&#233; a llorar desconsolada. Se estaban separando Ingrid Bergman y Rossellini. La idea del genio frente al ser humano com&#250;n me parec&#237;a inabarcable. Yo trataba de explicar a la prensa que no hay nada m&#225;s terrenal que un genio. &#201;l nunca ten&#237;a plata, viv&#237;a siempre fuera del hogar buscando productores, inversores. Entiendan al hombre, suplicaba. No es George Cukor. En un momento, ya serena y fuera de toda red on&#237;rica, puse <em>Journey to Italy: A Roberto Rossellini Retrospective. </em>Y as&#237;, atravesando las ruinas de Pompeya, fui qued&#225;ndome dormida. Hasta que la luz aclarando empez&#243; a invadirlo todo. Con suavidad. </p><p><br>Est&#225; nublado. Anuncian tormentas severas para los pr&#243;ximos d&#237;as. No s&#233; qu&#233; voy a hacer con las s&#225;banas si, efectivamente, nos invade el agua. Mi lado pr&#225;ctico ten&#237;a una &#250;nica respuesta: quemarlas. Mi madre ley&#243; mi pensamiento mientras esper&#225;bamos que viniera la ambulancia. No hagas estupideces. Se lavan. &#191;Escuchaste? El lavarropas para m&#237; no significa nada. Ni siquiera es un electrodom&#233;stico de esos que existen en casa. No tengo. No s&#233; usarlo. Lo que se puede lavar a mano, se lava a mano. Lo dem&#225;s, a la lavander&#237;a. Con mi marido siempre nos manejamos de ese modo y las cosas funcionan perfectamente. Nos da igual si sale el sol o si es Santa Rosa. Pero ahora, todo es. El perro de mi hermano llora junto a la puerta. Est&#225; esperando salir a dar una vuelta. Hacer pis. Nunca uso medias pero mis pies est&#225;n helados. Me dirijo a su habitaci&#243;n. La luz sigue encendida. Nunca la apagamos, creo. Y sin mirar demasiado, revuelvo sus cajones. Agarro un par. En el piso de madera, sobre la alfombra, hay una pila de vinilos. <em>Nite flights</em> est&#225; primero, con esas franjas horizontales de colores degradados. &#191;Un atardecer o un amanecer sobre el mar? No s&#233;. Es todo descaradamente brumoso. Por las dudas, tambi&#233;n lo agarro. Ahora salimos, ven&#237; que tengo que vestirme. El pelo inmanejable; los rulos completamente arremolinados se transforman en un a qui&#233;n le importa eso ahora. No pod&#237;a encontrar el corpi&#241;o. &#191;Estar&#225; entre las mantas? &#191;En el suelo? Tampoco me voy a poner a buscar. Subo los pantalones. Maldita bragueta. Meto los pies abrigados en las pantuflas de corderito con las que manej&#233; como una loca hasta ac&#225;. Un su&#233;ter de alpaca comprado en Uruguay durante las &#250;ltimas vacaciones familiares. La temperatura hab&#237;a tocado su piso m&#225;s bajo en d&#237;as. Agarro unos auriculares de la biblioteca. El montgomery de Hern&#225;n sigue colgado en el perchero de la entrada. Me lo pongo. Reviso los bolsillos antes de meter el tel&#233;fono ah&#237;. Un billete de cien d&#243;lares, un chicle sin az&#250;car, una llave electr&#243;nica. Engancho la correa en el collar de Uli. Salimos. <em>The sun ain&#180;t gonna shine anymore the moon ain't gonna rise in the sky. </em>El cuerpo de un animal tironeandome lograba desestabilizar mis piernas. A&#250;n as&#237;, seguimos viaje. Dej&#233; de usar medias hace m&#225;s de quince a&#241;os. Pens&#233; que no hab&#237;a diferencia, que estaba bien as&#237;. No. Pasamos por la puerta de la panader&#237;a y siento un deseo desbordado de comer una factura de crema pastelera calentita. No puedo entrar con el perro pero s&#237; puedo pedirla desde la puerta. El chico, amablemente, me acerca aquella delicia en una bolsita de papel madera. Abro mientras cierro los ojos. Huelo. &#191;Ese no es el perro de Hern&#225;n? S&#237;, es el perro de Hern&#225;n, coment&#233; rota. Llegamos a la plaza que bordea la v&#237;a. Hay una caseta de seguridad supervisando todo. El polic&#237;a toma mate. Yo como la factura mirando a Uli. Me gustar&#237;a soltarlo pero no me animo. No es mi perro. O s&#237;. A partir de hoy vivir&#225; conmigo. Y tendr&#225; jard&#237;n propio, con una cucha esper&#225;ndolo adentro, junto al sill&#243;n grande. Y otra en la galer&#237;a, para los d&#237;as de calor. Tambi&#233;n tendr&#225; un espacio con sombra debajo de los &#225;rboles. &#191;Nos gusta este lugar o es mejor buscar otra plaza con menos recuerdos? A&#250;n no lo hab&#237;amos decidido. A Rossellini le encantan los perros. Hablo de Isabella. Es que no logro dejar atr&#225;s el sue&#241;o. Deber&#237;a subir un poco la m&#250;sica para obtener aturdimiento completo. No lo hago. Me aterra quedarme sorda. Entonces, suena mi tel&#233;fono y corta la canci&#243;n, la despedaza en pleno climax. &#191;D&#243;nde est&#225;s?, preguntan. Miro el tren partiendo de la estaci&#243;n, la gente que camina, agotada de la cotidianidad. Yendo a la veterinaria a comprar unas gotitas para el perro, respondo. Cuando vuelvo, me ocupo de las s&#225;banas. No las toques, insisto. Pido un auto pet friendly y nos vamos a lo de Tere. Ella no atiende sin turno pero lo que necesitamos ya viene preparado. El viaje es extra&#241;o. Paso por lugares conocidos y quisiera vivir en todos para evitar volver a lo m&#237;o. &#191;Puedo dejar al animal ac&#225;? No hace nada. Es un momento. El chofer no est&#225; muy seguro pero yo tengo los ojos cubiertos; pron&#243;stico de lluvia. Si dice que no, tal vez. Bajo corriendo y le pido a la secretaria un gotero para duelos y p&#233;rdidas. Y un paquete de snacks saludables. &#191;Te puedo transferir? Sal&#237; sin plata, dije tocando los cien d&#243;lares. Ya estoy de vuelta. &#191;Ves, hermoso? Estoy ac&#225;, dije cerrando la puerta. Nunca nadie me hab&#237;a celebrado tanto. Beso de lengua, baba tibia. &#191;Se port&#243; bien? El empedrado es tan hermoso y melanc&#243;lico a la vez que no podr&#237;a reconocer si me gusta o me da&#241;a. Los d&#237;as grises y lunes van perfecto con una calle llena de sacudidas. El tel&#233;fono de nuevo. Era el mejor amigo de Hern&#225;n. &#191;D&#243;nde est&#225;s? Voy para all&#225;, dije. Perd&#243;n. Tenemos que desviarnos. Cambio la ruta desde la aplicaci&#243;n. Pongo Salguero al 500. Le doy aceptar. Y me acomodo en el asiento. <em>Screaming, oh you mambos. Kill me and kill me and kill me. </em>Nunca hab&#237;a parado la m&#250;sica. Solo me hab&#237;a quitado los auriculares. Es ac&#225;, gracias. Salimos del auto torpemente, casi metiendo los pies en un charco. Toco timbre y espero. Mi respiraci&#243;n es entrecortada. El pulso acelerado. Me calmo solo cuando veo aparecer la figura de Horacio. Nos abrazamos. Solo quiero coger ah&#237; mismo. O en el ascensor. Lo hacemos en la cocina, de parados. Con la urgencia de un tiempo que no espera. Acabame adentro, le pido en un susurro ahogado. El perro no mira. Est&#225; echado en el sill&#243;n, agotado de tanto paseo absurdo. Quiero hablar y al mismo tiempo, no. &#191;Me hac&#233;s algo caliente? Un t&#233;. Llamo al perro. Pienso que debe tener sed. Tambi&#233;n necesito un cuenco para &#233;l. Mir&#225;, la lengua afuera. Horacio prepara todo en silencio. Se detiene en el disco que qued&#243; sobre la mesita, junto a un pan de molde reci&#233;n comprado. Qu&#233; disco m&#225;s cr&#237;ptico. Yo me acerco a una de las ventanas, la que est&#225; junto al lavarropas. &#191;Este producto para ropa blanca funciona? S&#237;, funciona muy bien, responde. Tuvo el &#250;ltimo ataque en la cama. Manch&#243; las s&#225;banas. Un desastre. Ya intent&#233; lavarlas varias veces. Y no quiero ponerlas en lavandina. Llevalo, dice. Llevalo y lo prob&#225;s. Pero no ten&#233;s que hacer eso hoy, Diana. No sab&#237;a que la canci&#243;n que m&#225;s me gusta no est&#225; ah&#237;. Igual me lo quedo. &#191;Sab&#237;as que &#233;l y yo nacimos a la misma hora? El mismo d&#237;a, a la misma hora y en el mismo lugar. En la cl&#237;nica del Sol. Hern&#225;n es del 78 y yo del 75. Mam&#225; siempre dice que somos una familia que hace todo de forma pr&#225;ctica. Durante muchos a&#241;os celebramos nuestro cumplea&#241;os de manera conjunta en esta misma calle, en Salguero al 500. &#191;Viste d&#243;nde ahora funciona el centro de diagn&#243;stico? Era la casa de mi abuela Berta. Ah&#237; tuvo el primer episodio. Fue tan brutal que me hice pis encima y decid&#237; que nunca tendr&#237;a hijos. Agarro el gotero que guard&#233; en el bolsillo y pongo cinco gotas en el agua de Uli. Miro a Horacio a los ojos. Pienso en mi marido. Voy a dejarlo, digo. &#201;l baja la mirada. No ten&#233;s que hacer nada ahora, Diana. S&#237;. Voy a dejarlo hoy. El cielo se va cubriendo r&#225;pidamente, poni&#233;ndose a&#250;n m&#225;s negro. Luego un trueno y otro. El perro se asusta. No, no lo calmes. Eso solo le indica que tenemos miedo. Y no tenemos miedo, &#191;no? Anoche so&#241;&#233; con Rossellini y ahora no puedo sacarme esa sensaci&#243;n de encima. Una misma tormenta cae sobre toda una ciudad. Sin embargo cada persona sue&#241;a algo distinto esa noche.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Yo quisiera no pensar en el día de mañana]]></title><description><![CDATA[Sal&#237; de la ducha a&#250;n drogada por el vapor.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/yo-quisiera-no-pensar-en-el-dia-de</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/yo-quisiera-no-pensar-en-el-dia-de</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Mon, 18 May 2026 14:15:04 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Sal&#237; de la ducha a&#250;n drogada por el vapor. Las gotas mojando todo. El calor pegado en la piel. Encend&#237; un cigarrillo, sub&#237; el volumen de la m&#250;sica y dej&#233; que Jarvis hiciera el resto. Por un instante me concentro en la letra de Disco 2000. &#191;D&#243;nde habr&#225; quedado todo aquello? &#191;No fue ese a&#241;o cuando Aperman y yo tuvimos aquella cita extra&#241;a en el museo? Incre&#237;ble que el cenicero nunca est&#233; en su lugar. Ah, me parece que lo dej&#233; en la cocina. Voy a buscarlo sin dejar de bailar, procurando no matarme en el camino mientras el toall&#243;n ca&#237;a. El tel&#233;fono hab&#237;a sonado dos veces y yo levant&#233; antes de que la llamada pase al contestador. Silver, qu&#233; hac&#233;s. Encontr&#233; una foto nuestra de un campamento del shule, por eso te llamo. No recuerdo c&#243;mo sigui&#243; la charla. Solo s&#233; que nos citamos para ver la muestra de Lartigue. &#201;l lleg&#243; en bicicleta. Yo, en taxi. Es curioso: siempre olvido su nombre de pila y termino llam&#225;ndolo por el apellido. Una vez, durante una fiesta en casa de mi hermano, nos besamos pornogr&#225;ficamente sentados en el borde de la pileta. El ruido del filtro agitando el agua. El calor de nuestros cuerpos, ajenos a todo en un verano infernal. &#191;Era verano? Cuando una amiga me pregunt&#243; qui&#233;n era, le dije no s&#233; el nombre. Y re&#237;, trag&#225;ndome el pedacito de hielo que quedaba en el fondo de aquel vaso de whisqui. Incluso despu&#233;s de coger en el sill&#243;n del living, yo segu&#237;a sin recordar. Es Aperman. Punto. Al buscarlo en la agenda, solo figuraba con la inicial del apellido. Por suerte, su voz era inconfundible. Y si dejaba un mensaje, no hac&#237;a falta que aclarara m&#225;s. Yo sab&#237;a. A veces charl&#225;bamos durante horas mientras todo se humedec&#237;a y termin&#225;bamos toc&#225;ndonos. Hasta acabar. O hasta que llegara Carlos. El nombre de su hermano s&#237; lo recuerdo. Sobre todo porque me propuso un tr&#237;o con &#233;l. &#191;Yo qu&#233; respond&#237;? Me paso crema por el cuerpo mientras el cigarrillo se consume en alg&#250;n lugar. Hace mucho calor para vestirse pero. Y entonces, Bar Italia, m<em>ove, move quick, you gotta move. </em>Agarr&#233; un vestido liviano, de esos que acompa&#241;an momentos arrebatados. El espejo gritaba que era una buena elecci&#243;n. Decid&#237; creer. Las u&#241;as pintadas en tono rosa chicle Dior. La piel levemente bronceada. La cabeza, un entero desastre. Perfecci&#243;n total. Hace dos semanas volv&#237; a pasar por ese lugar al que fuimos a comer luego de la muestra. Se come bien y es barato, coment&#243;. Yo lo mir&#233; de reojo. Ce&#241;o fruncido. Era justo al lado del Patio, &#191;no? Pas&#233; con el auto mientras iba a visitar a mis padres. Creo que ya no existe. Hubiese dado todo por poder cerrar los ojos y volver a chupar tu dedo lleno de crema. El flan casero que pediste. Inmejorable. Yo no quise postre, desde luego. Solo pod&#237;a hablar de mi fascinaci&#243;n por los hoteles. Y entonces, me dijiste de ir a uno. Abr&#237; las ventanas de la habitaci&#243;n. Respir&#233; hondo. No sent&#237; nada m&#225;s que un profundo estupor mezclado con. Fuimos al kiosco de la estaci&#243;n de servicio y llenamos mi bolso de golosinas. &#191;A cu&#225;l quer&#233;s ir? Pens&#233;, pens&#233; mucho. Si ca&#237;amos en uno familiar, nos iban a sacar escoltados por la polic&#237;a. Una vez viaj&#233; en patrullero. Horrible. Es como una mini c&#225;rcel. Hab&#237;a discutido con un taxista que fumaba sin parar. Y yo siendo asm&#225;tica. A la quinta vez que le ped&#237; que apagara la cosa, trab&#243; las puertas. Y yo llam&#233; al 911. Ahora tengo todo controlado con Monte. El salbutamol siempre me provoca taquicardia. Con el pie atraje el atado de Gitanes pero no prend&#237; ninguno. Besarnos mientras me pasabas un caramelo. Me dio tanta risa que casi me ahogo. Timbre. S&#237;, ya bajo. Busqu&#233; con la mirada mi cartera, agarr&#233; la billetera y sal&#237;. No era muy rom&#225;ntico aquello pero el pollo de rotiser&#237;a con papas siempre puede ser torpemente sexy. Adem&#225;s, el olor crocante me vuelve loca. Ni bien abr&#237; la puerta otra vez, un viento absurdo proveniente de no s&#233; d&#243;nde, hizo volar unos papelitos con anotaciones que estaban en la mesa ratona. Mensaje de Vanina. &#191;Qu&#233; hac&#233;s? &#191;Salimos? No, viene Aperman a comer. Est&#250;pida, no me contaste nada. Bueno, chau. Dej&#233; el celular sobre algo y fui con el pollo a la cocina. &#191;Abro una cerveza ahora? Abro. Tomo un trago y escupo. Est&#225; caliente. La heladera no anda. Reviso lo inmediato: s&#237;, est&#225; enchufada. Eso me eriza la piel. No s&#233; muy bien qu&#233; hacer. Llorar, no. Cancelar, tampoco. Durante unos minutos quedo demorada en el tr&#225;nsito colapsado de mi mente. Los sem&#225;foros tampoco funcionan. Solo hay bocinas. Y m&#225;s bocinas. Tambi&#233;n puteadas. Pablo, claro. Pablo. Salgo otra vez directo a lo de mi vecino. Podr&#237;a haberle mandado un mensaje pero decido que mejor es tomar esta ruta. Golpeo acercando suavemente mi cara a la puerta. Pablo, &#191;est&#225;s en casa? Pasos. Abre. Hola, Silver. Entr&#225;, estoy preparando milanesas. &#191;Quer&#233;s quedarte a cenar? La pregunta me atraviesa. Ehhh, no. Mi heladera no anda, no enfr&#237;a. Bueno, dice &#233;l. Nada parece alterarlo. &#191;Entonces? Entonces quer&#237;a saber si tendr&#225;s una conservadora para meter todo lo del freezer. Me mira un segundo y r&#225;pidamente act&#250;a. Toda tuya. Yo no act&#250;o. Ni me muevo. &#191;Sab&#233;s d&#243;nde puedo comprar rolitos? En la estaci&#243;n de servicio, Silver. Una leve sonrisa aparece. Mi coraz&#243;n se agita. S&#237;, es verdad. Dame un segundo. Mete toda la preparaci&#243;n en una heladera que funciona. Se lava las manos. Y agarra unas llaves. Vamos, dale. Ni siquiera pregunto la hora. Solo me dejo llevar. Ascensor. Estacionamiento. Ford Edge. Techo panor&#225;mico. Avenida Libertador. El bajo es tan hermoso de noche. Los bares, la gente. Incluso los autos esperando que la luz se ponga verde. &#191;Puedo poner m&#250;sica? Creo que hay algo en la guantera. Se estira rozando apenas mis piernas desnudas. Abre. Corcobado. No escuch&#233; nunca. Cierro los ojos, la ventanilla baja. Algo me embiste. Jam&#225;s el cintur&#243;n de seguridad cumpli&#243; tan magistralmente su cometido. <em>No te puedo entender, amor. Porque llegas a mi vida para quedarte. Pero despu&#233;s de un tiempo, siempre te vas. </em>Necesitaba de nuevo un poco de salbutamol. Estacionamos en la Axion, esa que est&#225; antes de salir de provincia. No hizo falta que yo me moviera. Pablo baj&#243; del auto, agarr&#243; dos bolsas de hielo seco, pag&#243; y volvi&#243;. &#191;Est&#225;s bien, Silver? Yo. Toda la cadencia de aquellas canciones se volv&#237;an olas, mareas. Tsunamis. No contest&#233;. Simplemente, me acomod&#233; en el asiento sin dejar de mirar la vida. Ya en el ascensor, todo era inquietantemente cotidiano. Sus adidas azules, el pantal&#243;n cargo. La remera de algod&#243;n gris topo. El disco en mi mano algo sudada. Los cinco pisos m&#225;s largos del mundo. De nuevo en su casa. Tir&#243; el hielo en el artefacto aquel y me lo entreg&#243;. Trat&#233; de armar un mapa mental de su espacio y del m&#237;o. &#191;Si llego a coger con Aperman, &#233;l podr&#225; escucharme? No s&#233; qu&#233; tan gruesas son las paredes. Gracias. Y le di un beso torpe. Ahora todo mi piso parec&#237;a una cat&#225;strofe. Pollo comprado, heladera rota, post its por todos lados. El perfume de otro hombre en mi cara. Fui directo a poner el disco aquel y ca&#237; en el sill&#243;n, exhausta. A&#250;n as&#237; bailar&#237;a <em>caprichoso amor, escucha: te encerrar&#233; en mi coraz&#243;n de dudas.</em> El tel&#233;fono comienza a vibrar y cae al piso, devolvi&#233;ndome a mi departamento. Estoy en la puerta. No me acuerdo el piso. 5to A. El portero suena. Lo dejo pasar. &#191;Hace cu&#225;nto que no nos vemos? Desde el 2000, cierto. <em>Y</em>o me fui a vivir lejos. &#201;l nunca me escribi&#243;. Yo, yo creo que s&#237;. Quer&#237;a seguirla a distancia. Le voy a preguntar cuando la cerveza haga efecto. O no. El encuentro es confuso. Nuestras caras chocan. Sonre&#237;mos inc&#243;modos. Compr&#233; pollo en una rotiser&#237;a nueva del barrio. Suele ser muy rico. La cerveza no est&#225; muy fr&#237;a porque. Es alto pero antes me parec&#237;a a&#250;n m&#225;s. Por m&#237; ya pondr&#237;a la mesa, la comida en los platos, tomar&#237;a todo como est&#225;. &#191;Qu&#233; est&#225;s escuchando? Un disco que me prestaron. &#191;Puedo subir un poco? Asiento. Sub&#237;, claro. Que la m&#250;sica tape el ruido este. Imagino que vino en bici y no me equivoco. Manejo poco para evitar la contaminaci&#243;n. Creo que la cerveza no va a funcionar. Tengo bourbon. &#191;Te preparo uno? No, gracias. La cerveza me va mejor. Hace un rato me acord&#233; de la muestra de Lartigue. Fuimos juntos. A&#241;o 2000. No, esa muestra fue en 1999 y creo que fui con novia de entonces. Luchi. La conociste. Tomo un trago intenso que incendia mi garganta. S&#237;, puede ser. Oh, malditos recuerdos. El timer empieza a sonar. Met&#237; la cena en el horno como si supiera lo que hac&#237;a. Asumo que s&#237;. Agarro todo procurando mantenerlo en un nivel aceptable de estabilidad; sin quemarme. Lo llevo a la mesa. Che, esto huele muy bien. Tendr&#237;as que haber dicho que lo hiciste vos. No, yo no miento, digo. Me ruborizo. El alcohol ya hab&#237;a cumplido la misi&#243;n. Mis piernas tiemblan. Todos mis movimientos deben ser controlados con urgencia. Evitar un desborde. La lengua patina con cierto dejo de sensualidad. Busco mis cigarrillos. Contacto visual inmediato: all&#225; est&#225;n. Me calmo. &#191;Sab&#233;s?, coment&#233; mientras serv&#237;a, tambi&#233;n me acord&#233; de cuando me contaste que tu debut sexual hab&#237;a sido con tu hermano Carlos y con tu pap&#225;. Suelto una risa demoledora. Con la mano, me tapo un poco la boca pero no sirve de mucho. Nunca supe si todo aquello era cierto, contin&#250;o. Todo cambia de tono abruptamente. Aperman carraspea. Es verdad, dice. Ni siquiera baja la mirada. Autom&#225;ticamente toco mi cara como tratando de descifrar aquel olor. &#191;Qu&#233; perfume ser&#225;? <em>Yo quisiera desprenderme de esta ansiedad que me tiene cautivo hasta en mi felicidad. </em>Por primera vez en la noche, deseo que se vaya. Me levanto y abro apenas la puerta. Del otro lado, alguien enciende un cigarrillo.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Acá, lejos del resto.]]></title><description><![CDATA[No tendr&#237;a que haber alquilado este vestido.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/aca-lejos-del-resto</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/aca-lejos-del-resto</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Tue, 12 May 2026 21:13:17 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No tendr&#237;a que haber alquilado este vestido. En el ba&#241;o, mientras trataba de quitarme una mancha de comida de la falda, todo se iba complicando en el verde. El agua resbalaba; la mancha, se agrandaba. Mi rostro sudaba. La hermana del novio entr&#243; en ese momento. Me mir&#243; casi con pena. Te manchaste, dijo. Y corri&#243; hacia uno de los inodoros extremadamente limpios que encontr&#243; libre. Pens&#233; que no llegaba. Su vestido era ligero, la tela divina. De haberme puesto algo as&#237;, seguramente nadie habr&#237;a notado que. &#191;Ya sal&#237;s?, pregunt&#243; mientras se acomodaba la bombacha. Sin lavarse las manos, procedi&#243; a retocarse el maquillaje. &#191;Quer&#233;s? Me convid&#243; su lapiz labial rojo intenso. No, gracias. Lo m&#237;o era solo brillo. Dale, vamos a bailar. Al abrir la puerta, la m&#250;sica nos embisti&#243; como fuego. Todos saltando con Erasure, felices. Menos mi pareja. Hace diez a&#241;os que convivimos, podr&#237;a decirle marido pero no, marido no es. Marido es el que acaba de casarse con mi hermana Euge. Ese que le dio un anillo, pidi&#243; turno en el civil y que tiene algunas cosas m&#225;s que obsesiones por Egipto y las sociedades estatales antiguas. Volv&#237; a mi mesa, que era la principal y Mart&#237;n estaba explic&#225;ndole qu&#233; hace un egipt&#243;logo a una t&#237;a del novio con una vehemencia sin destino. La versi&#243;n remix de Love to hate you, adem&#225;s de interminable, ten&#237;a el poder de aplastar todo. B&#225;sicamente la voz de. Los pies me dol&#237;an, a&#250;n sin haber tocado la pista. Me saqu&#233; discretamente los zapatos sin miedo. Eso es valent&#237;a. Si luego no entran, me ir&#233; con ellos en la mano. O en las zapatillas que van a repartir en un rato, espero. Es que convencerlo de venir fue un aut&#233;ntico estertor. Es tu familia, no me necesitan ah&#237;. Yo quiero que vengas. Son unas horas, un rato. Hay que confirmar. &#191;Confirmar, qu&#233;? Lo &#250;nico que falta es que me tomen lista. Yo me iba a la cama ag&#243;nica, a desarmarme en llanto. &#201;l, se quedaba leyendo o escribiendo su nuevo libro sobre los indios yanomami. Tambi&#233;n soy historiadora. Una carrera que no volver&#237;a a elegir, probablemente. Aunque no s&#233;. No hay nada absoluto en la vida, creo. El pur&#233; emulsionado de zanahoria, jengibre y miel estaba helado. Bueno, la mitad qued&#243; en mi vestido. Agarr&#233; la copa de mi hermano y la vaci&#233;. Si mira el reloj una vez m&#225;s, grito. Alguien se acerc&#243; a preguntarme por qu&#233; estaba sentada cuando todo el mundo se divert&#237;a. Respond&#237; que me hab&#237;a torcido el tobillo un rato antes, por culpa de la m&#250;sica que est&#225; pasando Chuletas. Mucho cachengue party time. En un rapto de lucidez, le ped&#237; a mi sobrina m&#225;s chica que me traiga un plato con cosas de la mesa dulce. No s&#233; si la adolescencia siempre es tan medida pero puso solo un profiterol y una porci&#243;n casi invisible de torta de peras al vino. Inexplicable. Mientras intentaba pescar los zapatos debajo de la mesa con el pie, mi hermana, que hab&#237;a perdido toda la compostura, agarr&#243; el micr&#243;fono y pregunt&#243; y ustedes para cu&#225;ndo. Yo sonre&#237;, agarr&#225;ndole la mano a Mart&#237;n que se hac&#237;a el sordo. Eugenia ya deber&#237;a irse de la fiesta, sentenci&#243;. El beb&#233; de mi hermano nos sonre&#237;a. Qu&#233; ganas de alzarlo, de oler su piel. Todav&#237;a no cortaron la torta, todav&#237;a no es ni la una de la madrugada. Uno de los ventanales del sal&#243;n se abri&#243; por completo a causa del viento. &#191;Qu&#233; es eso? &#191;Lluvia? No, lluvia torrencial. Estaba anunciada pero nadie conf&#237;a en el Servicio Meteorol&#243;gico. Ahora que lo pienso, &#191;c&#243;mo hace la gente para irse a casa de estos lugares llenos de alcohol? Mart&#237;n no maneja y yo no paso un solo control. No queda otra que esperar a que amanezca y me tome dos jarras caf&#233; negro intenso. Ay, mi hermana est&#225; esperando que nosotros respondamos. Se va a convertir en piedra. Y yo morir&#233; asfixiada por el odio. Y ciega, creo que algo me entr&#243; en el ojo. No, falsa alarma. En una semana nos vamos a un congreso donde &#233;l presenta su libro sobre Clastres y de ah&#237;, un vuelo destino El Cairo. No tengo tiempo de quedar ciega ahora. A&#250;n me debo un libro de Tint&#237;n antes de CDG-Roissy. Eugenia ya deber&#237;a irse de la fiesta, insisti&#243;. La pasan ac&#225;, Mart&#237;n. Y con este d&#237;a, creo que fue la mejor decisi&#243;n. Mis padres viven a pocos metros del San Souci, pr&#225;cticamente enfrente, sobre Paz. Pero si me dieran a elegir, yo tambi&#233;n me quedar&#237;a ac&#225; esta noche. &#191;C&#243;mo se ver&#225; el diluvio desde una de estas camas? Imagino el silencio de ma&#241;ana, el olor a tierra mojada. Las gotas cayendo sobre el pasto. Un ba&#241;o incre&#237;ble, espuma. &#191;Quer&#233;s un volc&#225;n de chocolate?, pregunt&#243; mi madre de pronto, sac&#225;ndome del ensue&#241;o. S&#237;, claro, respond&#237; mir&#225;ndolo a &#233;l. Sigue siendo tan sexy y sin edad como cuando nos conocimos en N&#250;cleo. Hab&#237;amos ido a ver una de Jarmusch. Por &#233;l manejo perfecto el ingl&#233;s. Por Jarmush, no. Por Mart&#237;n. Siempre ve&#237;amos documentales sin subt&#237;tulos. &#201;l aprendi&#243; a hablar as&#237;. Y yo, igual. Creo que yo ten&#237;a en agenda salir con &#233;l. Estaba separ&#225;ndome de otro novio. Todo tan brutal que cuando me invit&#243; a comer fideos con pesto solo pude re&#237;r. &#191;C&#243;mo vas a tener una primera cita cenando pesto? Igual acept&#233;. Despu&#233;s caminamos por Corrientes hasta Cadore a tomar un helado. Quinotos al whisky M&#225;laga. Bueno, ac&#225; tienen. Puso los postres sobre la mesa. Y nos mir&#243; un instante. Yo agarr&#233; la cuchara y empec&#233; a comer. No te manches, me dijo. Consejo de madre. Consejo que llega tarde. Una vez, en una reuni&#243;n de esas acad&#233;micas, uno de Filosof&#237;a hablaba de los Beatles con tono rimbombante. Y Mart&#237;n, secamente, dijo prefiero a los Kinks. Y todos se callaron. No porque los Kinks sean mejores &#8212;bueno, no s&#233;&#8212; sino porque. Eso, dormir ac&#225; escuchando la lluvia y The Kinks Are the Village Green Preservation Society. <em>Out in the country far from all the soot and noise of the city</em> y ese la, la-la, la, la inigualable. Desayunar en la cama. Yo desayunar&#237;a estas sobras. No lo hab&#237;a pensado antes pero tal vez, pueda llevarme algo. Una t&#237;a de mam&#225; sol&#237;a meter patisserie en su carterita de fiesta. No quiero imaginar lo que deb&#237;a ser comer eso luego. Es que, ahora que lo pienso bien, es lo mejor de estos eventos. Volver a casa, agotados de bailar, casi sin voz. Sacarse la ropa, el maquillaje, tirar los zapatos bien lejos. Hundirse en las s&#225;banas limpias. Y comer torta de casamiento o profiteroles desde un platito improvisado. O una servilleta. Procurando no llenar de miguitas todo. Y entonces, me extendi&#243; la mano. Dale, bailemos esto. Pero ac&#225;, lejos del resto. Cerr&#233; los ojos y sent&#237; su perfume. No usaba nada. Eso tambi&#233;n era lo mejor. Al fin de cuentas, tal vez s&#237; hay fecha y otras cosas. Pens&#233; que no pero tal vez. Su mano en mi espalda. Yo, descalza. No hay otro modo de flotar que as&#237;. El fot&#243;grafo nos inmortaliz&#243; en plena intimidad. Algunos se preguntaban c&#243;mo iban a salir de este lugar con este temporal. Yo ten&#237;a a los Kinks en la cabeza. <em>Life is only what you conjure la la la-la. </em>Raro que no se corte la luz. Hay velas, coment&#243; mi padre. Y agreg&#243;: aunque por lo que pagamos, preferir&#237;amos grupo electr&#243;geno. Todo hab&#237;a cambiado tan de repente que en un susurro, solt&#233; cuando quieras nos vamos. Pero &#233;l dijo que no. Nos quedamos hasta el final, hasta el desayuno. &#191;Tu hermana no prometi&#243; que iban a servir chocolate, churros y panqueques con nutella? Nos quedamos. Y el tiempo se puso d&#243;cil. Observador. Evolucion&#243; como los Kinks, cuando pasaron a los ritmos m&#225;s moderados. Me gusta. Tanto o m&#225;s que Mart&#237;n habl&#225;ndome de la relaci&#243;n de Auster con Clastres. Y eso es mucho decir. Entonces, el caf&#233; caliente acerc&#225;ndose de a poco. Invitado esperado. Las zapatillas de cortes&#237;a. Yo, casi necesitando un tostado. &#191;Habr&#225;? Una vez, tambi&#233;n durante una tormenta, par&#233; en un McDonald&#180;s antes de una clase, a desayunar. Y llegu&#233; a la c&#225;tedra con todo el su&#233;ter lleno de dulce de leche. La servilleta y mi mano hab&#237;an formado pareja pero no me funcion&#243;. Esa mancha tampoco sali&#243;. &#191;Quer&#237;as un San Guchito? Tom&#225;. En la mesa de all&#225; est&#225;n los tostados. Oh, gracias. Mart&#237;n tambi&#233;n es esto. Cerr&#233; los ojos nuevamente. Una delicia. La cafe&#237;na, adem&#225;s, me trajo un poco de regreso. No me gusta hacer esfuerzos para despabilarme mientras manejo. Antes de irnos, le ped&#237; al mozo si me preparaba algunas porciones de torta para llevar. Soy la hermana de Eugenia. Salimos en familia, escoltados por personal que nos acompa&#241;aba con unos paraguas inmensos hasta los autos. &#191;No quieren quedarse en casa?, pregunt&#243; pap&#225;. No me gusta que manejes as&#237;. Estamos bien. Hab&#237;a refrescado. El viento, supongo. La visibilidad tan reducida que me vi obligada a parar varias veces para limpiar un poco el parabrisas. Ahora s&#237;, ya estamos cerca. No s&#233; si quiero llegar y darme un ba&#241;o caliente o. Mart&#237;n, te olvidaste de poner m&#250;sica. Me mir&#243; con una sonrisa t&#237;mida. Ning&#250;n olvido. Despu&#233;s de tanto ruido, necesit&#225;bamos silencio. Estacion&#233; frente a casa y corrimos para no empaparnos. La perra nos esperaba feliz. Hola, gorda. Hola, gorda. &#191;Me extra&#241;aste? Ella quer&#237;a jugar, salir a la calle. Pobre. No, no pod&#233;s. Vas a tener que hacer en el pa&#241;o, dale. Ven&#237; que te doy algo de comer. Caminamos juntas mientras me iba bajando el cierre. Mart&#237;n, &#191;quer&#233;s un t&#233;? Puse comida en el plato. Dej&#233; caer aquel tormento al piso. Lo hubiera dejado ah&#237; pero era alquilado. Y encima, ten&#237;a que llevarlo a la tintorer&#237;a primero. Me desabroch&#233; el corpi&#241;o y camin&#233; as&#237;, en tetas y tanga hacia la habitaci&#243;n. &#191;Qu&#233; est&#225;s haciendo? Llamo un taxi. No puedo seguir con esto, Barbi. En la semana paso a buscar el resto de mis cosas y si quer&#233;s. Hab&#237;a comprado dos pantalones para el viaje. &#191;El vestido para la presentaci&#243;n que mand&#233; hacer, estar&#225; listo? Entonces, nos vi a nosotros en Pippo, comiendo fideos con pesto, hablando apasionadamente de The red shoes mientras los dem&#225;s gritaban, re&#237;an. En medio, la m&#250;sica. Vomit&#233;.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Todo lo que quiero]]></title><description><![CDATA[Apoy&#233; la c&#225;mara de fotos sobre el mostrador y le&#237; la pizarra.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/todo-lo-que-quiero</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/todo-lo-que-quiero</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Wed, 06 May 2026 19:51:28 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Apoy&#233; la c&#225;mara de fotos sobre el mostrador y le&#237; la pizarra. Diego estaba a mi lado. Yo quiero un muffin pero me parece que no tienen. Solt&#243; una risa ahogada. La moza parec&#237;a algo perdida. No, eso es una magdalena. Lo que yo quiero es. Me miraron. Son dos cosas distintas. Si no tienen quiero una porci&#243;n de bud&#237;n de chocolate. &#191;Chocolate h&#250;medo? Tenemos de los dos. Bien, h&#250;medo. &#191;Qu&#233;? Le di un codazo para que parara de re&#237;rse. La magdalena, la de Proust, tiene una consistencia ligera porque la preparaci&#243;n se bate mucho. Y dos caf&#233;s con leche. El m&#237;o con m&#225;s leche que caf&#233;. Eso es una l&#225;grima. No, es caf&#233; con mucha leche. Y el muffin lleva manteca, mucha manteca. &#191;La manteca de Bertolucci? Mucha manteca y se bate poco para que quede m&#225;s pesado. Lo mir&#233;. &#191;Lo de Bertolucci era manteca o margarina? Mantequilla, Mariana. Ten&#237;a que preparar el tema para un ensayo fotogr&#225;fico y no estaba pudiendo concentrarme en nada. Tampoco pod&#237;a sacar fotos. S&#237;, llevaba la c&#225;mara a todos lados con la esperanza de que algo en m&#237; se abriera. &#201;l agarr&#243; la bandeja y fuimos a buscar una mesa. Yo quer&#237;a lejos del ventanal. Dale, ventanal. Nos sentamos. Diego jugaba con mi c&#225;mara. &#191;Est&#225;s con el mismo rollo de la semana pasada? Asent&#237; mientras me chupaba los dedos. El bud&#237;n era realmente h&#250;medo. Chocolate por todos lados. Tendr&#237;a que haber pedido un tenedor. Pero no sacaste ni una foto. A ver, dame. Mir&#233; lo que dec&#237;a el contador. Quit&#233; la tapa. Hice foco en su boca. Dispar&#233;. El contador avanz&#243;. No es tan dif&#237;cil encontrar un tema. &#191;Qu&#233; te pasa? Mi cabeza es un embotellamiento. El otro d&#237;a David llev&#243; a un amigo suyo a la clase. &#191;Lo ubic&#225;s a Pinino, Adolfo Pinino? S&#237;, hizo una muestra de conchas. Asent&#237;. Ese. Hablamos mucho. Le mostr&#233; mi carpeta. Me acompa&#241;&#243; al cuarto oscuro. Me mir&#243; trabajar. Dice que hay algo en lo que hago. Que en mis fotos pasa algo. Yo siento que eso que pasaba, muri&#243;. Que no hay nada. No puedo salir de eso. Entrar al laboratorio me aterra. A veces me quedo trabajando de noche con David. Pedimos comida. Revelamos. Probamos tiempos. Nos sacamos la ropa. Cogemos. Nos abrigamos otra vez. Hacemos tira de prueba. &#201;l me dice que en esa oscuridad pasan cosas extra&#241;as. Fantasmag&#243;ricas. Ahora no quiero entrar sola ah&#237;. El olor a qu&#237;micos. El fr&#237;o. Los pa&#241;os de terciopelo antes de entrar, que te envuelven un segundo. Y despu&#233;s nada. &#201;l no pone m&#250;sica. Solo tu respiraci&#243;n. A veces quedo atrapada en los pa&#241;os. David me agarr&#243; ah&#237; el viernes pasado. Entre los pa&#241;os. Fue extra&#241;o y brutal. Me gust&#243;. Pero el laboratorio en s&#237;, me da miedo. Pero, &#191;qu&#233; te da miedo? Ven&#237; a revelar a casa. Hacemos tiempo junto a la pileta. Fumamos porro. Escuchamos m&#250;sica. Igual, primero ten&#233;s que sacar fotos. &#191;Y si no puedo, si perd&#237; el don? Supuse que reir&#237;a otra vez. Se mantuvo serio. Voy a pedir un bud&#237;n. Me diste ganas. El don no se pierde, Marian. Pens&#225;s mucho. No pienses. Hac&#233; fotos compulsivamente. A todo. Pinino me cont&#243; que uno de sus alumnos fotograf&#237;a fiestas de amigos. Cuando vio mis series colgadas en el laboratorio, me lo cont&#243;. En un mes hay una fiesta. Voy a ir. Pod&#233;s acompa&#241;arme. Me gustar&#237;a que lo conozcas. Se llama Eduardo. Te va a caer bien, me dijo. &#191;Vas a ir? No. &#191;Te dijo que tipo de fiestas? Tom&#233; un sorbo de caf&#233;. Era decididamente horrible. La leche parec&#237;a cortada. Cortada, no. Amarga. Y aunque el bud&#237;n era rico yo solo pod&#237;a pensar en c&#243;mo hab&#237;a despreciado aquella magdalena. Mi abuela siempre compraba unas de panader&#237;a, que al igual que las fotos de Pinino, tienen forma de conchas pero para m&#237; son las magdalenas de Proust. Son ricas. Sobre todo con el t&#233; negro. Y si hay crema, unas gotas de crema. &#191;El English Breakfast de Twinings es t&#233; negro? Ese me gusta. Y no me puedo acordar. Ma&#241;ana voy a ir a la panader&#237;a de la otra cuadra a buscar magdalenas. El sector de Diego es pulcro, libre de microorganismos pat&#243;genos. Si ocurriera algo terrible en este momento, y un cirujano necesitara abrirme al medio ac&#225; mismo, usar&#237;a esa parte de la mesa. Sin dudarlo. Che, se me ocurri&#243; una idea. Otra serie. &#191;Tu pap&#225; nos prestar&#237;a el cuadro de Jes&#250;s en el Huerto? El que tiene en la cabecera de la cama. No s&#233;, &#191;qu&#233; quer&#233;s hacer? Pens&#233; que tal vez puedo hacer una serie sobre una monja. Una monja de d&#237;a que se prostituye de noche. &#191;C&#243;mo lo ves? Puede ser. Vas a tener que buscar una modelo. Yo conozco una actriz que tal vez. No, voy a posar yo. Si me ayud&#225;s, lo hago. A lo Sherman. Prefiero armar todo sola. Usamos el cuartito de la pileta como habitaci&#243;n del convento. Sobre el camastro de la mucama hay un Cristo. Lo hago con el disparador remoto. Eso s&#237;, prestame el tuyo. Necesito pensar bien todo. &#191;D&#243;nde vas a conseguir la ropa de monja? No s&#233;. La alquilo. Me gustar&#237;a que las fotos como puta fueran en exterior. &#191;Ser&#225; peligroso? Me llev&#225;s con el auto. Montamos todo. Medimos. Y luego, yo me ocupo del resto. Le podemos decir a Tito que venga, que haga de cliente. Est&#225;s loca. No, es buena ida. Diego, hasta reci&#233;n estaba muerta. Ponete contento. Estoy de regreso. Y el regreso me dio hambre. Mi tel&#233;fono vibr&#243;. Mensaje de Pinino. Hoy hay fiesta en lo de Eduardo. Venite. Si quer&#233;s te paso la direcci&#243;n. Es en La Plata. Miro a Diego. Salimos de ah&#237; rumbo al mayorista, a comprar pel&#237;cula. Los viernes siempre repetimos ritual en Libertad al cuatrocientos. Y fantaseamos con todos los insumos que comprar&#237;amos si fu&#233;semos ricos, realmente ricos. Si me acompa&#241;&#225;s, voy. Acompa&#241;ame. Oh, la duda. Dudamos durante una hora. El tiempo que demoramos en llegar a casa. This Is Happening de fondo. Volumen alto. James Murphy me escandaliza, me conmociona la mente, la sangre. Infla mis venas. Hay algo ah&#237;. Como en mis fotos. Enciendo un cigarrillo. Estoy fumando mucho. No me importa. Bueno, pas&#225; a buscarme a eso de las ocho. Tra&#233; porro. Le doy un beso y entro en mi casa cantando Drunk girls. Mi cuerpo no puede parar de moverse. Tiro todo en el sill&#243;n. Otro mensaje. Confirmo asistencia. Me pasa coordenadas. Voy a llevar la c&#225;mara. La invitaci&#243;n es un poco para eso, creo. En realidad no pregunt&#233; pero, &#191;por qu&#233; otra raz&#243;n me invitar&#237;a a? Sobre la mesada veo la lata del English Breakfast. No la toco. Quiero coca cola y un buen ba&#241;o. Pongo LCD Soundsystem a todo culo. Bailo descalza. Me doy una ducha. El gel de ba&#241;o que estoy usando huele muy bien. Papaya. No es muy sexy. Cuando salgo, me cubro con aceite de granada. Busco algo que ponerme. Algo c&#243;modo porque voy a sacar fotos y yo no saco fotos en tacos altos. Cuando se hace la hora, agarro mis cosas, me pongo una campera. Salgo. Diego hace luces con el auto. Baja la ventanilla. Compr&#243; magdalenas. Me r&#237;o. El viaje a La Plata es estimulante. Como compulsivamente. Los pirotines los voy metiendo en una bolsita vac&#237;a que encontr&#233; por ah&#237;. Che, esto est&#225; muy rico. &#191;Qu&#233; marca son? Pow, pow, pow, pow, canto. Desafinadamente. Voz ronquita. Cigarrillo en mano. Estamos llegando. Mando un mensaje de &#250;ltimo momento. Estoy a una cuadra. Vine con un amigo. El lugar se ve bastante grande: casa baja, de esquina, con las ventanas cerradas. No se escucha nada desde afuera. Pienso que deben pagar doble impuesto. Caminamos sin pensar mucho. Diego arremete &#191;qu&#233; tipo de fiesta es? Eduardo fotograf&#237;a org&#237;as. Saco la c&#225;mara de mi bolso. Pongo el flash. Quito la tapa. Entramos.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un grito sordo]]></title><description><![CDATA[No tengo demasiado registro de la hora.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/un-grito-sordo</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/un-grito-sordo</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 20:29:25 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No tengo demasiado registro de la hora. Esto da a un hueco oscuro. Podr&#237;an ser las tres de la tarde y ni enterada. Las pastillas funcionaron bien. Dorm&#237; casi dos d&#237;as sin pensar. O cinco. Ahora necesitaba buscar algo para comer. &#191;Quer&#237;a, realmente? Un maniqu&#237; vestido de luchador mexicano me mira fijo. Siempre sent&#237; curiosidad por aquellas m&#225;scaras. No me parecen muy c&#243;modas para alguien con fobia, que se paraliza cuando el gancho del corpi&#241;o se atasca y no lo puede quitar. Lucha encarnizada para no terminar usando unas tijeras. U&#241;a rota. Muy rota. Me di media vuelta para intentar dormir un poco m&#225;s. Pongo la mano en la pared, apoyando la palma contra el afiche de Alumbrando el camino, hecho por Rivadulla Mart&#237;nez como me ense&#241;aste. El fr&#237;o de la humedad me ancla. Tambi&#233;n me ense&#241;aste, en aquella primera cita, que aprender a inyectarse no era una locura. Se me hab&#237;a cerrado el pecho y me llevaste a la guardia. Ah&#237; me viste el culo por primera vez, cuando me dieron dexametasona. Vas a tener que aprender a inyectarte. El entierro hab&#237;a estado bien. Todos lo quer&#237;amos mucho a Vando. S&#237;. Yo ten&#237;a cosas para decir sobre &#233;l, sobre nosotros. Una noche, mientras tom&#225;bamos vino en un bar junto a la v&#237;a por Colegiales, yo le dije una verdad. Le dije si un d&#237;a pongo la televisi&#243;n y en el noticiero anuncian el apocalipsis zombi, te juro que te llamo. Vando, se termina todo. Cojamos sin pensar, vos con la m&#225;scara plateada puesta. &#191;Te juro que te llamo o te juro que voy a tu casa? Eso no lo recuerdo bien. Te juro que te llamo. Nunca fui muy afecta a ir a tu casa. &#201;l dej&#243; escapar una carcajada corta y dijo acepto con su voz rasposa. Por suerte en el momento en el que sus padres me pidieron que hablara, qued&#233; muda. Silencio. Todos me miraban. Esperaban algo. Yo quer&#237;a contar cuando fuimos a Raja Ampat a bucear. Si no te gusta bucear, lo nuestro no puede seguir, sentenciaste. Entonces, tom&#233; clases. Hasta que empez&#243; a salir sangre de mi nariz. Te amo pero me asusta la idea de desangrarme en Indonesia. Oh. Ahogo. Par&#225;lisis emocional. Gracias a tu hermana que agarr&#243; el micr&#243;fono y cont&#243; tu chiste favorito. Hubo risas amables. Sab&#237;amos el chiste de memoria. Entonces, Prisencolinensinainciusol. Y tus amigos rapeando. Me tap&#233; como pude. Los gatos se acomodaron junto a mi espalda. Creo que te extra&#241;an. El ronroneo de la banda tap&#243; el vac&#237;o de mi est&#243;mago, cuyo ruido parec&#237;a una ca&#241;er&#237;a averiada. Hablando de ca&#241;er&#237;as, la pileta de la cocina est&#225; tapada y no puedo llamar al plomero ni hoy ni el mes pr&#243;ximo. Lo bueno de estar en tu casa es el silencio. Nosotros seis debemos ser los &#250;nicos seres vivos en este lugar. El eco de mi voz por todos lados. Ayer tuve el impulso de salir a recorrer todo con una linterna. Mirar las oficinas vac&#237;as, los pasillos largos, infinitos. Sentir miedo en el descanso de la escalera. O al subir de nuevo al ascensor. No ten&#237;a pilas. &#191;Sabr&#225;n estos gatos lo que es la luz del d&#237;a? Me apena que vivan en esta oscuridad pero nada puedo hacer por ahora. Solo pensar en la pileta tapada. El primer d&#237;a quise tomar agua. Abr&#237; la canilla y un l&#237;quido gris comenz&#243; a brotar desde el agujero donde desagota todo. Lo primero que hice &#8212;impulso, frenes&#237;&#8212; fue buscar el significado simb&#243;lico de esto. Le&#237; r&#225;pido, usando tus anteojos. S&#237;, puede ser, me dije pero algo tengo que tomar. Salir a la calle. Caminar por Corrientes mirando el piso, las bolsas de basura, los rincones semi ocultos hasta terminar en la galer&#237;a Taurus con su olor a pis intenso y pasado, tu favorita, parar en un kiosco, comprar papas fritas, caramelos, gaseosas y agua mineral. Y un paquete de Melba. Aunque ya no tengan el mismo sabor de cuando. Mejor es ir al supermercado pero son las doce de la noche. Me arreglo con lo que hay. Algunas pizzer&#237;as a&#250;n est&#225;n abiertas. Entro en la m&#225;s famosa. Pido dos porciones para llevar, saludo a los que me reconocen. Uno de los mozos pregunta por vos. Son pocas cuadras pero tomo un taxi para volver a tu casa. Antes de subir, arranco un papelito que cuelga de un gancho, junto a un poste. Refresc&#243; bastante. Los gatos tienen comida y ahora yo tambi&#233;n. Alguna vez tuve miedo de que volcaran alguno de tus frascos con formol y fetos. Es que son animales peligrosos. Podr&#237;an hacer cualquier cosa extra&#241;a. Ma&#241;ana los voy a limpiar. No s&#233; c&#243;mo. Supongo que con un trapo h&#250;medo. Humedad. Extra&#241;o tus dedos intentando traspasar mi bombacha de algod&#243;n. Al abrir la puerta del departamento, los gatos enloquecen. Tropiezo. Hay comederos por todos lados. La caja sanitaria sucia. Una es muy poca para tanto animal. Voy a comprar dos m&#225;s, pienso. Agarro el &#250;nico plato limpio que queda, acomodo la pizza y decido terminar el luto. Quiero ver una pel&#237;cula. Pienso en Full Metal Yakuza pero accidentalmente agarro Guinea Pig y vomito mucho antes de darle play. El olor que viene de la cocina est&#225; invadiendo mi cerebro. Y mi alma. La valent&#237;a no es lo m&#237;o pero tengo que inspeccionar. Abro la heladera. Tus frascos de kimchi apestan. A primera hora o cuando despierte, los tiro a la mierda. Miro la pileta una vez m&#225;s. Todo igual. La pizza se enfri&#243;. Sentada en la cama, como pensando en este lugar. No hay espacio para fijar la mente sin que algo le colapse los sentidos. La muzzarella es realmente buena. Lamento no haber comprado dos porciones m&#225;s. Las comer&#237;a en el desayuno. &#191;Habr&#225; cafetera limpia? Mejor un bar. Pedir tostadas. Perderme en el tr&#225;fico de Callao. Entrar a la iglesia haciendo cuernitos. Uno de los gatos inspecciona el v&#243;mito. Ya voy, ya limpio. Necesito un segundo. A ver. Junto todo con un papel de cocina que no alcanza. Se rompe, se desborda. Luego trapeo. Me manejo con el agua del ba&#241;o. Tampoco es fiable pero es menos gris. Al escurrir el trapo en el lavabo, el sonido de las ca&#241;er&#237;as me sobresalta. Parece un grito sordo. Miro como se escurre el deshecho hasta desaparecer. Vando dej&#243; el departamento de Viamonte y la casa de Montevideo y Alvear a tu nombre. La casa est&#225; alquilada. Esa plata tambi&#233;n es tuya. Bueno. Tambi&#233;n me dej&#243; un maniqu&#237;. Un dep&#243;sito con pel&#237;culas que jam&#225;s ver&#233;. O s&#237;. Todos estos gatos. Y la colecci&#243;n de discos de Adriano Celentano. Uso agua mineral para lavarme los dientes. Antes de acostarme, miro el papelito que arranqu&#233;. La Casa del Buceador. Creo que lleg&#243; la hora de cambiarle la ropa al mu&#241;eco este. Ma&#241;ana le comprar&#233; un traje de buzo.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Con la luz de una estrella]]></title><description><![CDATA[Despu&#233;s de la torre, algo bueno tiene que pasar. Aunque sea contra todo pron&#243;stico. Bienvenidos.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/con-la-luz-de-una-estrella</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/con-la-luz-de-una-estrella</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Sun, 05 Apr 2026 01:20:26 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!6nPz!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F4c340509-e3a1-41a0-b799-0a930787eb36_1114x1552.heic" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Sali&#243; el n&#250;mero #17 de Hello Cats y me pone muy feliz que dos escritores que leo por ac&#225;, y me gustan mucho, participen de esta aventura. Alan Cervantes y David H hicieron los honores esta vez. Pura magia.<br>Pasen, lean, disfruten. Y sean buenos con los animales. Todos ellos.<br>Aqu&#237;, el <strong><a href="https://bit.ly/4si8NxA">link</a></strong> de descarga.<br></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!6nPz!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F4c340509-e3a1-41a0-b799-0a930787eb36_1114x1552.heic" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!6nPz!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F4c340509-e3a1-41a0-b799-0a930787eb36_1114x1552.heic 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!6nPz!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F4c340509-e3a1-41a0-b799-0a930787eb36_1114x1552.heic 848w, 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg aria-hidden="true" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p><br></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[A Eduardo]]></title><description><![CDATA[Horacio Garc&#237;a Gastel&#250;, presente. Ahora y siempre.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/a-eduardo</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/a-eduardo</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Tue, 24 Mar 2026 15:25:10 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>En ese d&#237;a que se despide<br>que no comemos juntos y me parece que s&#237;<br>que pedimos pizza y caf&#233; entonces te veo las manos<br>cortadas, vos te re&#237;s y en los espejos<br>estamos p&#225;lidos y estamos felices<br>cuando la tarde se mancha y es in&#250;til <br>que te r&#237;as indiferente;<br>ella no duerme en su casa y no cree<br>no puede ser la foto que no mira;<br>o porque hace fr&#237;o yo<br>con el sobretodo tan cerca<br>y tan lejos del final como cualquiera<br>pero desde anoche ya lo s&#233; y de la peor manera<br>ella compra el diario y busca con los ojos<br>nosotros no hemos dormido,<br>hablamos y ahora veo que esa tarde no<br>hemos por ah&#237; pasado sobre las baldosas blancas<br>y negras y blancas y negras, pero al principio<br>cuando no te despido en la esquina a las 20:30 hs.<br>no dec&#237;s tengo miedo y qu&#233;, charlamos como<br>cualquier d&#237;a ese d&#237;a que no comemos juntos<br>porque se va a hacer tarde y hasta Quilmes<br>hay tanto viaje y tanta<br>muerte que no s&#233;<br>qu&#233; pasa esa tarde que se mancha<br>y si te doy la mano o nos decimos<br>suerte o chau flaco o fen&#243;meno.<br><br></p><div><hr></div><p><br>El Gaita Garc&#237;a Gastel&#250; escribi&#243; este poema para su amigo &#8220;el Ro&#241;a&#8221; Beckerman, asesinado en 1974 por la Triple A y velado en el Colegio. El Gaita estudiaba Biolog&#237;a y, al igual que Eduardo, era ex alumno del Buenos Aires. El 7 de agosto de 1976 fue secuestrado. En 1999, su cuerpo fue identificado por el Equipo Argentino de Antropolog&#237;a Forense. #NuncaM&#225;s </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Centro de gravedad permanente]]></title><description><![CDATA[Esa naturalidad con la que alguien puede sostener dos mundos sin alterar el ritmo.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/centro-de-gravedad-permanente</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/centro-de-gravedad-permanente</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Mon, 02 Mar 2026 13:11:14 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Esa naturalidad con la que alguien puede sostener dos mundos sin alterar el ritmo. Nunca le tembl&#243; la voz. Viv&#237;a con ella. Hablaba conmigo. Yo no era un plan rom&#225;ntico. No. Simplemente no sab&#237;a que ella exist&#237;a. Jam&#225;s la nombr&#243;. Ni siquiera cuando dijo me cas&#233;. Habl&#243; del tr&#225;mite. Tuve que preguntarle si estaba contento. Dijo que s&#237;. Con la misma voz de siempre. S&#237;.<br>Estaban todos en Necochea. Yo ten&#237;a fiebre. Igual me pusieron en el centro de la mesa por videollamada. Yo ve&#237;a todo. Ellos me ve&#237;an a m&#237;. &#191;Estaba? Si mal no recuerdo, fui la que grit&#243; Buon compleanno. Chiedi tutti i desideri che vuoi. Viva l&#8217;anarchia. M&#225;s tarde, a eso de las tres de la ma&#241;ana, Dar&#237;o me llam&#243; para contarme lo que no se vio. El d&#237;a anterior bajaron a la playa, a pesar del viento que arrasaba y del mar brav&#237;o que hac&#237;a los honores al viejo Lowry. Y comieron hongos. Sent&#237; envidia. Nunca prob&#233;. Tampoco hubiera probado. A &#233;l le peg&#243; mal, pero pudo recomponerse lo suficiente para celebrar su cumplea&#241;os con nuevos excesos. Una pena que no vinieras, Romina. &#201;l siempre dec&#237;a mi nombre entero. Era el &#250;nico. Nos conocimos hace ocho a&#241;os, creo. Amistad heredada de otros amigos. No s&#233; qu&#233; le gust&#243; de m&#237;, pero yo sab&#237;a perfectamente que parte de &#233;l me daba calma frente al caos. Iba por la vida sin peso. Si un d&#237;a estaba ac&#225;, bien. Si al otro hab&#237;a que mudarse, juntaba todo &#8212;esto incluye hijos, perros y conejo&#8212; y se mudaba. No puedo imaginar c&#243;mo es vivir as&#237;. Yo pienso todo. Mucho. Intenso. Todo es un evento monumental. Pelar un tomate, para m&#237;, requiere planificaci&#243;n y rodeo del bueno, del enfermo. Puedo estar horas tomando envi&#243;n. &#201;l no. Nunca. Toda su casa siempre prolija. Impecable cada cent&#237;metro. Como la voz. Un toque femenino en algunos detalles puntuales. Asumo que esos detalles le quedaron de Silvia Chigi, su esposa italiana, la del culo perfecto. Una vez, ri&#233;ndose, dijo le italiane hanno un culo incredibile. Siempre luz c&#225;lida. Yo tambi&#233;n soy luz c&#225;lida, pero si un d&#237;a se quema una lamparita y alguien de mi familia la cambia, es posible que pongan luz fr&#237;a, convirtiendo mi hogar en una sala de disecciones. Siempre luz c&#225;lida. Una tarde recibo un mensaje suyo. Romina, &#191;quer&#233;s venir a casa a tomar la merienda? Jam&#225;s uso el t&#233;rmino merienda. Soy del t&#233;. Tomemos t&#233;. Me gusta infringir mi propia ley y acepto. Bajo del taxi y cruzo derecho para el kiosco. Nada de facturas. Compro bizcochitos de grasa de paquete. Grasas trans. Colesterol asegurado. Algo que ni 40 mg de atorvastatina podr&#225;n solucionar. Y muchos alfajores. Algunos de fruta. El portero tiene orden de dejarme pasar. Cuando llego al piso once, me est&#225; esperando en el pasillo. Ehi, hai portato le provviste. Qui c&#8217;&#232; tutto. Entra. Sono con un amico. Le doy la bolsita con las cosas, me quito el impermeable &#8212;afuera llueve intenso y todo es tan oscuro como en una de Fincher pero sin la sangre ni los cr&#237;menes. Creo&#8212; y saludo. Nos gusta mucho Fincher. A &#233;l le gustan las estructuras cerradas. A m&#237; me ahogan. Cada vez que hago mi lista de pel&#237;culas para ver en invierno, &#233;l agrega todo Fincher. Su favorita es la de Michael Douglas; la m&#237;a, Zodiac. El amigo parece alegrarse de mi llegada. Nos damos un beso torpe. Es Mike Patton. S&#237;, son amigos. Me cont&#243; muchas veces c&#243;mo hab&#237;an forjado esta relaci&#243;n. No recuerdo nada. Y es mejor as&#237;. Por alguna raz&#243;n que tambi&#233;n desconozco, est&#225;n tomando agua, mucha agua. Yo propongo matecocido. No tomo mate, pero s&#237; mucho matecocido. Patton no tiene idea de lo que ofrezco. Dar&#237;o dice te va a gustar. Ac&#225; tenemos uno muy rico y suave, que viene con miel y vainilla. Me sorprende el dato. Pienso que seguro es por sus hijos. Matecocido para ni&#241;os, claro. Me entusiasmo f&#225;cil. Los bizcochitos son un &#233;xito. Creo que no hay nada mejor para acompa&#241;ar una bebida tan noble. Tomo dos tazas y enseguida hacen efecto. Voy al ba&#241;o, hago pis. Y mientras me lavo las manos, sonr&#237;o. &#201;l habla por tel&#233;fono en la cocina. Me gusta que tenga florcitas sobre el mueble junto a la ventana. No es muy masculino el detalle, pero &#233;l tampoco lo es. No soy de revisar botiquines. Salgo de ah&#237; r&#225;pido. La m&#250;sica me sorprende desde que abro la puerta. La voz de Jonathan Richman me encandila. Del verbo fascinar. Cruzamos miradas de complicidad. Te tengo que prestar el libro de Maloney sobre The Modern Lovers. &#191;Est&#225; en la biblioteca?, pregunto mientras camino hacia ah&#237;. Duda. Miro los libros. Con el dedo &#237;ndice recorro los estantes. Nada de tierra. Hay una colecci&#243;n hermosa de ediciones de Mujercitas. No sab&#237;a que le&#237;a estas cosas. Ese lado femenino me resulta interesante. Tom&#225;, ac&#225; est&#225;. Y en un acto rar&#237;simo, me empuja hacia el sill&#243;n mientras dice Romina is my favorite person in the world. Patton asiente mientras sostiene su taza de matecocido. Nada sobre Mike se menciona. Nada. Solo pasamos el rato. Hablamos. O no. Comemos bizcochitos. Escuchamos m&#250;sica. Vemos llover. Pensamos pedir asado. Un buen asado. Si para, incluso podr&#237;amos ir a una parrilla. Esa que est&#225; en Lavalle. Parrilla El Gaucho. El tel&#233;fono de Dar&#237;o vibra. Y &#233;l se retrae un momento. Se levanta, va a la cocina como a buscar algo. Diez minutos despu&#233;s, est&#225; con nosotros igual que antes. El pulso intacto. Creo que mejor ser&#225; que vayamos ya por el asado. As&#237; nos ventilamos. Pienso en los fans de Patton. &#191;Lo reconocer&#225;n? Nos ponemos los abrigos. Trueno fuerte. Corte de luz. Algo se descuelga por dentro. No soporto estar en un lugar a oscuras. Le pregunto qu&#233; pasa si bajo con la linterna del celular y me voy. Me falta el aire. Mis manos se tensan. Bueno, dale pero no te mates. Bajo con cuidado. Les doy un beso. Otro trueno. Mi cuerpo se sobresalta, se contrae. Los once pisos se pasan r&#225;pido. Salgo y el diluvio es total. Me tocan el hombro. Falla card&#237;aca. Son las 22.33. Son ellos. Te llevamos, Romina. Nunca vas a conseguir un auto con este d&#237;a. Todo entre nosotros siempre era as&#237;. Imprevisible. Un d&#237;a le mandabas un mensaje y tal vez estaba en China, visitando a alg&#250;n cliente o resolviendo algo. Entonces me mostraba todo. Videos de la ciudad, del hotel, de su habitaci&#243;n. El minibar. La cena. Las lecturas. Tra donne sole. Cesare. Ning&#250;n amigo me hac&#237;a parte de su vida de este modo. Ninguno. Me divert&#237;a. Sin embargo, el &#250;ltimo a&#241;o algo cambi&#243;. Yo no estaba bien. No encontraba rumbo. No pod&#237;a desenmara&#241;ar mis dramas. Hablamos poco. S&#237;. Pero hablamos. Y no le cont&#233; nada. Nunca. Tampoco lo pens&#233;. Y cuando estuve en la monta&#241;a rusa m&#225;s alta del mundo, a punto de empezar a bajar y a subir y a bajar, le mand&#233; un mensaje. Hola Dar&#237;o. &#191;Pod&#233;s hablar un rato? No respondi&#243;. Vio mi mensaje. S&#237;. Lo vio. Claro. El carrito comenz&#243; el descenso brutal. El cuerpo entra en fuga. Intento agarrarme fuerte para no salir disparada. Al mes, de nuevo. Ey, &#191;est&#225;s? Te extra&#241;o. Canto Battiato. Una estrofa para cortar el drama. Me est&#225; viendo. Me lee. Silencio. En un momento estoy a punto de llamar a nuestros amigos comunes. Preguntar si est&#225; bien. Si saben algo. No lo hago. Sent&#237; pudor frente a lo que pudieran saber ellos. La vida era un pogo constante para m&#237; y me dej&#233; caer en ese estado hasta que se hizo fin de a&#241;o. La puta madre. Felicidades, Dar&#237;o. Y entonces. Felicidades, Romina. Nada m&#225;s. Ni un emoji. Cero. El 1&#186; de enero me despert&#233; pasado el mediod&#237;a, con un poco de resaca. El vino me hace mucho da&#241;o. Perfora mi existencia. Mir&#233; los mensajes. &#191;Desde cu&#225;ndo no respond&#237;a? El tel&#233;fono estallaba. Miro r&#225;pido todo. Dar&#237;o. De nuevo. Al fin. Abro el suyo. Escribo un mensaje m&#225;s amplio y le cuento r&#225;pido, con detalles, qu&#233; me pasa. Le pido ayuda. S&#237;. En medio del a&#241;o nuevo. Y yo, por favor. &#191;Est&#225;s bien, vos? S&#237;, me cas&#233;. Lo felicit&#233;. Qued&#243; ah&#237;. No volvi&#243; a escribirme. No volv&#237; a preguntar. No. Anoche miraba la &#250;ltima pel&#237;cula de Moretti. No es la mejor pero s&#237; es entra&#241;able. Pienso en italiano algunas cosas. L&#8217;universo &#232; un posto migliore grazie a Nanni. Despu&#233;s abro su perfil. Bajo. Fotos. Un aniversario. Ocho a&#241;os conviviendo. Y ahora, casados. Cierro. Sigo mirando la pel&#237;cula. Franco Battiato canta sobre un centro de gravedad permanente. Algunas personas lo encuentran. O lo fabrican.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Jueves, quince horas]]></title><description><![CDATA[Percibo que los psic&#243;logos dicen m&#225;s cosas de las que deber&#237;an.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/jueves-quince-horas</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/jueves-quince-horas</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Tue, 10 Feb 2026 16:09:58 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Percibo que los psic&#243;logos dicen m&#225;s cosas de las que deber&#237;an. No todos, desde ya. Solo los que me atienden. Puedo verme sentada en el sill&#243;n, jugando con la tapita de la botella de agua, el pelo revuelto, hablando de mi infancia &#8212;vaya lugar com&#250;n&#8212;, y que la psic&#243;loga me diga en tono seco, sin mayor inflexi&#243;n: vos no ten&#237;as ganas de encarnar. Quer&#237;as irte de este plano a toda costa. Por hoy lo dejamos ac&#225;. &#191;Te parece bien si cambiamos el horario de la pr&#243;xima sesi&#243;n? En vez de los mi&#233;rcoles &#8212;mi respiraci&#243;n se atasca, los ojos se abren, la mente se llena de ruido, peor que encerrarse en un monoambiente con Prodigy estallando en los parlantes&#8212; &#191;podr&#225;s venir el jueves 15 horas? &#191;C&#243;mo te va? &#191;Cerramos la fecha ahora o prefer&#237;s mandarme un mensaje antes de ma&#241;ana al mediod&#237;a? Siempre miro con desd&#233;n al paciente que viene despu&#233;s pero esta vez ni levantar la cabeza del piso. Tal vez por eso noto que una de mis botas de cuero tiene una mancha extra&#241;a provocada por una gota. Y as&#237;, bajo catorce pisos por escalera sin detenerme en los descansos. Ni la luz de cada piso soy capaz de encender. La bufanda celeste, pura lana, tejida a mano, va limpiando el m&#225;rmol. Al llegar al hall, el &#250;nico objetivo posible es entrar en contacto con alguna fuente natural de aire. El encargado me abre la puerta como si no me conociera, el muy maldito. Salgo. Respiro dos, tres veces casi sin parar, no es suficiente pero casi. Luego camino por Scalabrini Ortiz hasta el bar m&#225;s cercano para bajonear la sesi&#243;n. Finjo que todos los sem&#225;foros est&#225;n alineados para m&#237;. S&#237;, me miento pero nada extraordinario ocurre. &#191;Qu&#233; habr&#225; querido decir? De todos los profesionales que hab&#237;a a disposici&#243;n, yo eleg&#237; la del enfoque m&#225;s transpersonal y ahora no s&#233; por d&#243;nde seguir. En mi primer cumplea&#241;os, mam&#225;, que me hab&#237;a quitado los pa&#241;ales a los nueve meses, me humill&#243; en p&#250;blico porque me hab&#237;a hecho pis. S&#237;, mami, me hice pis porque era un beb&#233; y no controlaba esf&#237;nteres. Pero fijate qu&#233; interesante &#8212;insisti&#243; revisando su cuaderno, ese que yo siempre fantaseaba con robar&#8212;: no te acobardaste frente al poder inmenso que tu madre quer&#237;a ejercer sobre vos sino que te hiciste pis encima. Eso es dignidad. Mir&#233; la carta. Quer&#237;a todo. No quer&#237;a nada. Bueno, agua natural con gas, por favor, y un t&#233;. S&#237;, eleg&#237; ser fiel a mi voluntad aunque luego mam&#225; me pegara y me frotara la cara con la bombacha meada. As&#237; vas a aprender. Ahora a dormir la siesta, dijo meti&#233;ndome en la habitaci&#243;n de un brazo y cerrando la puerta al salir. Durante a&#241;os me recordaste el evento, remarcando que yo te hab&#237;a dejado como una mentirosa frente a la familia de pap&#225;. Y qu&#233; ganas de matarte que tuve en ese momento, insist&#237;as. Y claro, para el cumplea&#241;os siguiente yo ya estaba internada, en coma, por haberme bajado un frasco de pastillas de uno de mis primos: no quer&#237;a m&#225;s cumplea&#241;os, no hab&#237;a espacio para otra humillaci&#243;n. &#191;Y lo que pas&#243; en la previa de mi fiesta de tres? Hab&#237;amos ido a comprar zapatos nuevos para estrenar con aquel jumper de terciopelo azul que la abuela trajo de Italia. Medias cancan blancas, guillerminas de Calpaner y escalera reci&#233;n encerada. Pero mamita, &#191;a qui&#233;n se le ocurre encerar una escalera habiendo ni&#241;os en la casa, habiendo gente en la casa? Vos encerabas las escaleras siempre. Y los pisos. Encerabas todo. Y yo, que ten&#237;a tres a&#241;os, quise bajar sola, me patin&#233; y casi me desnuco. Qued&#233; inconsciente en el descanso y se suspendi&#243; la fiesta. Vos, como loca, moj&#225;ndome la cabeza para hacerme reaccionar. Me subieron en el auto. Cada tanto me dabas un cachetazo para despertarme porque se me cerraban los ojos y hab&#237;a que mantenerme consciente. El viaje a la guardia del Fern&#225;ndez fue un suplicio. Me llevaron ah&#237; porque mi pediatra estaba de guardia. Cuando le avisaron, seg&#250;n vos, sali&#243; corriendo a atenderme. Marcela siempre tan atenta, tan brava. En el consultorio tiene las fotos de sus pacientes pegadas en las paredes pero no hay ni una sola m&#237;a. Solo est&#225;n mis hermanos y mis primos. A m&#237; nunca me hac&#237;an fotos. Quiz&#225; para no encari&#241;arse tanto. Marcela, adem&#225;s, era antigolosinas pero ten&#237;a frascos de vidrio con caramelos y chupetines para despu&#233;s de las vacunas, siempre que no lloremos. Cuando vamos a consulta, suelo estrenar ropa. Mam&#225; pide un taxi, lo que convierte la visita en un acontecimiento comparable a ir al Teatro Negro de Praga porque tambi&#233;n me compra la Billiken y luego, tomamos el t&#233; en alg&#250;n lugar importante. Pero ahora no estamos en Rodr&#237;guez Pe&#241;a sino en una guardia. Todos corren. Vos llor&#225;s. No entend&#233;s qu&#233; pas&#243;. Pap&#225; te abraza y yo me vuelvo a desmayar.</p><p>El bar est&#225; pr&#225;cticamente vac&#237;o. Solo hay un viejito leyendo el diario en una mesa cercana a la ventana que da a Paraguay. Yo no quiero ventanas. Prefiero estar lo m&#225;s atr&#225;s posible. Siempre tomo caf&#233;, pero ahora me viene mejor un t&#233;. Algo astringente. Saco la agenda para anotar impresiones de lo que acaba de suceder. Sin embargo, hago dibujitos. Siento que tengo mucho para decir, pero no sale nada. Solo dibujitos, c&#237;rculos, flores, letras, un sol. &#191;En qu&#233; momento mi novio escribi&#243; mi nombre en esta esquina? Primero repaso cada trazo con marcador. Alina ahora queda en negritas. No me gusta. Lo tacho. Todo lo que recuerdo me parece espeluznante. Pienso. Pienso. Miro al viejito. Pienso. Me hago preguntas. &#191;Qu&#233; es m&#225;s espeluznante? &#191;No saber o meter mano adentro de la cabeza y revisar, carpeta por carpeta, la familia, los adultos de mi familia? Siempre tan ajenos a lo que pasa con los ni&#241;os. En el morral llevo un libro que me dio la psic&#243;loga. La autora es Alice Miller, una experta en estos temas que, como corresponde, jam&#225;s supo c&#243;mo tratar al hijo, que a&#241;os m&#225;s tarde, tambi&#233;n se desahog&#243; contando lo propio. Oh, Martin. No s&#233; si eso es una regla general, pero me acuerdo, por ejemplo, una tarde en la que yo paseaba a mi sobrino en un cochecito. Yo tendr&#237;a siete a&#241;os y &#233;l era un beb&#233; reci&#233;n nacido; para m&#237; era como un mu&#241;eco, pero claramente no lo era. &#191;D&#243;nde estaba la madre? &#191;Por qu&#233; yo paseaba al ni&#241;o sin custodia, sin asistencia? Y entonces el destino, la sillita que se cae, el ni&#241;o se golpea, llora, los adultos aparecen y empiezan a gritar. Mi hermana Bea, desencajada. &#161;Lo mataste, asesina, asesina! &#161;Mataste a mi beb&#233;! El ni&#241;o est&#225; bien, desde luego, no le pas&#243; nada. La sillita amortigu&#243; el golpe, s&#243;lo fue el susto. Pero el adulto, que deb&#237;a ser responsable por esas dos criaturas, por el beb&#233; y por m&#237;, que ten&#237;a siete a&#241;os, comenz&#243; un horror. Los adultos no miraban. No miraban nunca. Y cuando miraban &#8212;&#191;miraban realmente?&#8212;,  ya era tarde. Siempre era tarde. Sal&#237; corriendo y no ten&#237;a d&#243;nde ir. Cuando todo es un acto desesperado, absolutamente todo es irracional. Me escond&#237; en una zanja que hab&#237;a rumbo a la estaci&#243;n m&#225;s pr&#243;xima de casa, esa que est&#225; a una cuadra, con todos los peligros que all&#237; conviven: cirujas, desconocidos, un tren que pasa, las v&#237;as. Mejor eso que ir presa. El amigo de mi hermano, que pasaba por ah&#237; rumbo a mi casa, me encontr&#243; horas m&#225;s tarde, sentada en un banco del and&#233;n, lista para seguir huyendo. Pap&#225; te hab&#237;a comprado la mu&#241;eca que pediste pero despu&#233;s de esto, la vamos a regalar a otra nena que se porte bien, dijo mam&#225; llorando. <br><br>Pienso si lo de mi cumplea&#241;os, si lo de todos mis cumplea&#241;os es una coincidencia &#8212;Jung se vuelve a infartar&#8212; o es que mi familia tiene como rasgo original la incapacidad de prestar atenci&#243;n, de tomar responsabilidades, de ser adultos cuando hay que serlo. Respiro hondo y anoto la nueva fecha de terapia. Jueves, tres de la tarde. &#191;Jueves, tres de la tarde? Ese d&#237;a es mi cumplea&#241;os.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Bovril]]></title><description><![CDATA[Hoy se cumplen exactamente dos a&#241;os del casamiento por civil.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/bovril</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/bovril</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Wed, 04 Feb 2026 18:38:10 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hoy se cumplen exactamente dos a&#241;os del casamiento por civil. Fue una boda secreta, al principio. Solo yo estuve ah&#237;, testigo no convencida del disparate. Cuando me present&#243; a la novia&#8212; ex compa&#241;erita suya del <em>Grace</em>, de los &#250;ltimos a&#241;os &#8212;tuve que servirme dos tragos largos de lo m&#225;s fuerte que ten&#237;amos en casa para entender el cuadro. No para aceptarlo. Para entenderlo. La chica ten&#237;a diecis&#233;is cuando &#233;l la conoci&#243;. Ahora es otra cosa. M&#225;s rubia, m&#225;s famosa, tapa de todas las revistas por su incipiente carrera como cantante nepobaby. Ahora hay casi mil invitados. Llegan a Brooklyn en medio de una procesi&#243;n de Nochebuena. Autos negros, vidrios polarizados, pasos lentos. Pero la mayor&#237;a, a pie. Como ganado elegante arrastr&#225;ndose hacia el matadero con sus mejores zapatos. No s&#233; cu&#225;ntos conjuros y ritos hicimos para que la historia no quedara tapada por nieve. El fr&#237;o no importa, se maneja. Mi traje y el de mi hermano, fueron dise&#241;ados por el sastre de la &#211;pera de Mil&#225;n. La tragedia &#8212;o no&#8212; es que baj&#233; tanto de peso, que hoy tuvieron que ajustar todo nuevamente, para que quedara perfecto. Un mes de dietas absurdas, viviendo a caf&#233;, alcohol, alguna que otra pastilla (incluidos laxantes y diur&#233;ticos) y voil&#225;. Me desmay&#233; dos veces la semana pasada. Una en el ba&#241;o de Balthazar, otra en la escalera de casa. Mi hermano me encontr&#243; la segunda vez y no dijo nada, solo puso su mano en mi nuca hasta que volv&#237;. Despu&#233;s me convid&#243; un refuerzo, para terminar de levantarme. Es que el &#250;nico objetivo de casi todas nosotras, esto incluye a la novia, era llegar por debajo de nuestro peso al evento. Competencia t&#225;cita. La novia pesa menos que yo ahora y eso me enferma de una manera que ni siquiera puedo nombrar. Nos empatan sus tetas, que son m&#225;s grandes. Pero a m&#237; se me fue un poco la mano y ahora tengo que ajustar el vestido, bah, el disfraz, porque vamos a ir todos disfrazados. ATTIRE REQUIRED: LEATHER ONLY. Solo los novios y yo podemos romper eso. Me sirvo un whisky y tomo algo que me aplane la molestia y me lleve lejos del circo: mi cuerpo ya no puede sostener esto. Lucho desde hace horas para armarme de una estructura que ataje lo de afuera. T&#250;nica larga, de ca&#237;da pesada, en tonos marfil envejecido y violeta profundo. Como si me hubieran desenterrado de una catedral veneciana. La tela tiene cuerpo, peso real, que acompa&#241;a el gesto sacerdotal que tengo que invocar. S&#237;, los caso yo. El cura que nos bautiz&#243;, los cas&#243; antes. Est&#225; muerto ahora. Y yo, sello todo esta noche pero sigo con esto, que me parece importante, para que entiendan por qu&#233; no voy a poder: el vestido cae recto desde los hombros y se ensancha apenas al llegar al suelo, como si mi cuerpo fuera columna y altar a la vez. Sobre el pecho, un collar r&#237;gido, lit&#250;rgico, con piedras incrustadas para afirmar jerarqu&#237;a. No hay joya suelta: todo est&#225; contenido, integrado, sostenido. La tiara es cerrada, alta, sin exceso barroco, con una media luna en la punta y un largo tul que sale por debajo. Rostro despejado, casi austero. El maquillaje, acompa&#241;a con sutileza la palidez que no tuve que fingir. &#191;En las manos? Un libro. Mi hermano, obstinado como pocos en caer en todos los lugares comunes al mismo tiempo, quer&#237;a que llevara algo del Marqu&#233;s de Sade. Yo, eleg&#237; la Biblia. Me parece m&#225;s s&#243;rdido. Adem&#225;s, es la que us&#243; mi madre en su funeral. Las p&#225;ginas todav&#237;a tienen el olor. Y vamos, que yo soy la suma Sacerdotisa, la que servir&#225; sangre en un cop&#243;n y pedir&#225; un brindis. La idea de Iv&#225;n, desde luego. Beber sangre. Que yo ponga sangre real en un cop&#243;n. No sangre humana, sangre de un animal. No se asusten. Durante toda nuestra infancia, madre nos daba a beber sangre. Ten&#237;a un aparatito que extra&#237;a el jugo del churrasco, una vez cocido. De hecho, se vend&#237;an latitas con ese extracto. En la alacena de casa, ten&#237;amos. Bovril, creo que se llamaba. Y es la sangre que yo les voy a dar a beber esta noche. A los mil invitados vestidos de cuero, a la novia de diecis&#233;is que ahora tiene veintid&#243;s y sale en Vogue, a mi hermano que dise&#241;&#243; cada detalle de este teatro como si fuera su obra maestra. Obviamente, tambi&#233;n le voy a echar jerez. Madre habr&#237;a aprobado. Ella tambi&#233;n mezclaba todo: liturgia y perversi&#243;n, cuidado y tortura, amor y una especie de hambre que ninguno de los dos aprendimos a nombrar. El cop&#243;n ya est&#225; listo. Lo dej&#233; en la sacrist&#237;a improvisada del Pioneer Works donde se va a hacer todo esto. Huele a metal y a vino dulce. Practiqu&#233; el gesto frente al espejo: alzar el c&#225;liz, sostener la mirada, no temblar. No puedo temblar. Iv&#225;n me va a estar mirando y &#233;l siempre sabe cu&#225;ndo finjo. Si fallo, habr&#225; castigo. La &#250;ltima vez, no pude sentarme por diez d&#237;as.</p><p>Por alguna raz&#243;n mi hermano &#8212;siempre mi hermano&#8212; quer&#237;a armar una fiesta fetichista inspirada en las fotos de Mapplethorpe. Tal vez porque cuando &#233;ramos chicos tambi&#233;n brome&#225;bamos al respecto luego de encontrar el libro en un caj&#243;n falso del escritorio de padre. Ese d&#237;a est&#225;bamos buscando golosinas. &#201;l ten&#237;a kioscos por toda la casa y un d&#237;a, desaparecieron. Nada desaparece tan f&#225;cilmente y nosotros est&#225;bamos decididos a dar con los chocolates y caramelos perdidos. Al final, dimos con algo mejor. Dale, si te port&#225;s mal te hago un negro de Mapplethorpe, repet&#237;a Iv&#225;n mientras me acariciaba con un plumero. No entend&#237;amos del todo lo que est&#225;bamos mirando pero entend&#237;amos lo suficiente. Las im&#225;genes eran m&#225;s oscuras que cualquier cosa que hubi&#233;ramos visto, m&#225;s honestas tambi&#233;n. Padre nunca supo que hab&#237;amos encontrado el libro. O tal vez s&#237; lo supo y esa fue otra de esas cosas que en nuestra familia simplemente no se nombraban. Como el hecho de que madre nos daba sangre para desayunar. Como los moretones que Iv&#225;n y yo nos hac&#237;amos y que nadie preguntaba de d&#243;nde ven&#237;an. Como la forma en que &#233;l me miraba cuando me probaba los vestidos para las fiestas del colegio, ajust&#225;ndome el talle, sus manos demor&#225;ndose m&#225;s de lo necesario.</p><p>&#191;D&#243;nde qued&#243; el whisky? Me hospedo en el hotel de la calle Spring desde el d&#237;a de su inauguraci&#243;n. Vine a la fiesta invitada por los due&#241;os y me qued&#233;. Sobre la cama king size, est&#225; mi cartera. Busco el celular pero encuentro m&#225;s pastillas. Me meto un par en la boca y las bajo sin nada. Campeona en tragar lo que sea. Tambi&#233;n campeona en marearme. Todo se va nublando, me sudan las manos. Alguien golpea la puerta. Es Gigi. Hola Gigi. Pas&#225;. Viene con un s&#233;quito de ayudantes. Uno de ellos, sostiene una caja gigante de cuero negro. Adentro hay una m&#225;scara cara de caballo. Me excita. O no. No es excitaci&#243;n, es falta de aire. El colgante me ahoga, no lo soporto. Le pido a Gigi que me ayude a quit&#225;rmelo. No puedo respirar, Gi. Ella lo intenta, tira torpemente con sus manos heladas, lo logra. Y ah&#237; no m&#225;s, me empiezo a quitar todo, al borde del derrumbe. Estoy empapada. &#191;Ves c&#243;mo transpira mi cara? Ella dice que s&#237;. Un asistente se r&#237;e. Otro se asusta. Hay que llamar al 911. Me sangra la nariz sin que me d&#233; cuenta. Gigi me ayuda a desnudarme m&#225;s r&#225;pido. La t&#250;nica cae al piso como un cuerpo muerto. Quedo temblando, con la sangre corri&#233;ndome por el labio superior hasta la boca. Tiene gusto a hierro y a las pastillas que acabo de tragar. Gigi me limpia con una toalla blanca del hotel que se arruina al instante. Uno de los asistentes dice algo en un idioma que no reconozco. El que se re&#237;a ya no se r&#237;e. La m&#225;scara de caballo me mira desde la caja abierta, grotesca y perfecta. Iv&#225;n la eligi&#243; personalmente. Me la tengo que poner despu&#233;s de la ceremonia, cuando empiece la segunda parte de la noche. La parte que nadie va a fotografiar. Gigi me sostiene la cabeza hacia atr&#225;s, presionando mi nariz con sus dedos fr&#237;os. Respir&#225; por la boca. Respiro. O lo intento. El cuarto da vueltas. Pienso en el cop&#243;n esper&#225;ndome en Pioneer Works. En los mil invitados que ya deben estar ah&#237;. En Iv&#225;n y lo que me puede llegar a hacer si no aparezco. Y en lo m&#225;s importante: no voy a llegar.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La revista más linda del mundo]]></title><description><![CDATA[Hoy sali&#243; el primer n&#250;mero del a&#241;o de mi revista, la revista m&#225;s linda del mundo.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/la-revista-mas-linda-del-mundo</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/la-revista-mas-linda-del-mundo</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Sun, 01 Feb 2026 15:59:40 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!AePb!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F76d7fb3b-845c-4368-861f-a3b75b3ab437_1596x2230.heic" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hoy sali&#243; el primer n&#250;mero del a&#241;o de mi revista, la revista m&#225;s linda del mundo. Y tuve la fortuna de que Alan Cervantes haya aceptado participar en ella con un relato maravilloso. Pasen, lean. Miren entre l&#237;neas: hay mucho m&#225;s que lindos gatitos.<br>Y si les gusta, pueden hacerse fans. Y si les gusta, pueden hacerse fans. <br>Link de descarga: <strong><a href="https://bit.ly/4r2gEPR">aqu&#237;</a>.</strong></p><p></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!AePb!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F76d7fb3b-845c-4368-861f-a3b75b3ab437_1596x2230.heic" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!AePb!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F76d7fb3b-845c-4368-861f-a3b75b3ab437_1596x2230.heic 424w, 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg aria-hidden="true" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p> </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El futuro no está escrito]]></title><description><![CDATA[El siete de diciembre armamos el arbolito como es la tradici&#243;n pero no le pusimos luces.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/el-futuro-no-esta-escrito</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/el-futuro-no-esta-escrito</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Wed, 28 Jan 2026 15:50:23 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El siete de diciembre armamos el arbolito como es la tradici&#243;n pero no le pusimos luces. No fue deliberado, simplemente no ocurri&#243;. Poli, vas a tener que ir al supermercado. S&#237;, no pongas esa cara. Ac&#225; est&#225; la lista de todo lo que hay que comprar. No traigas cualquier cosa. Mir&#233; el papel escrito en esa cursiva de maestra, tan perfecta, tan ajena. Sent&#237; que se desarmaba en la transpiraci&#243;n de mis dedos. El coraz&#243;n empez&#243; a latir con m&#225;s fuerza, no por la tarea, sino por la trampa: me estaban mandando afuera a fingir normalidad. No pude decir que no; en mi familia la vida se tapa con mandados. Si hubiera dicho Pepa, and&#225; vos, madre me hubiese pellizcado el brazo o m&#225;s.<br>Busqu&#233; los cigarrillos en la cartera y escap&#233; al lavadero. Un momento en soledad, cerrar los ojos, no pensar. Una pitada, dos, tres. Toser. Ahogarme. Apretar el inhalador de Salbutamol con fuerza. Meterme un puff. Y en eso, mi padre. No sab&#237;a que estabas ac&#225;. &#191;Qu&#233; hac&#233;s fumando? Hago lo &#250;nico que puedo en este momento. Nos miramos en silencio. Sus ojos &#8212;verdosos, cansados, acuosos&#8212; no pudieron sostener mi desesperaci&#243;n por mucho tiempo. Convidame uno, dale. Ahora el silencio se volvi&#243; m&#225;s grande a&#250;n. De su bolsillo sac&#243; un bocadito de chocolate con dulce de leche. Tem&#237; que ya viniera desintegrado pero no. Lo com&#237; igual. Bueno, tu esposa me manda al supermercado. Me voy. Apagu&#233; el cigarrillo con un poco de agua de la canilla y sal&#237;, acalorada. Sub&#237; corriendo la escalera. Di tres golpes en clave en la puerta de la habitaci&#243;n de Mateo y pas&#233;. Vamos, dale. Voy al supermercado. Ven&#237; conmigo. No discuti&#243;. Se calz&#243; las zapatillas, agarr&#243; una remera limpia y salimos. Ponete desodorante. Ol&#233;s a matadero, le dije. Repet&#237; la escena frente a la habitaci&#243;n de Lila. Che, dale. Vamos al supermercado. No es el mejor plan del mundo pero es lo que tenemos ahora. Autom&#225;ticamente sent&#237; que la culpa me invad&#237;a. &#191;Por qu&#233; ten&#237;a que hablar de planes en este puto momento? Mi hermana hab&#237;a estado llorando o eso parec&#237;a. Le di una palmada en ese culo perfecto de jugadora de hockey y bajamos. En ning&#250;n momento nos hab&#237;amos propuesto actuar &#8212;&#191;o s&#237;? Tal vez s&#237;&#8212;, sin embargo, los papeles que intent&#225;bamos hacer no nos sal&#237;an. Ayer, por ejemplo, quise emborracharme primero y coger hasta el desmayo con uno que no era mi novio, despu&#233;s. Fracaso total. Mir&#233; mis dedos, mis u&#241;as. Cuando puedas, si ten&#233;s ganas, arreglame este horror. Todo el esmalte saltado. Ese no es el verdadero horror, dijo Lila y arremeti&#243; sin filtro: &#191;por qu&#233; te pusiste ese color? &#191;En qu&#233; estabas pensando? Re&#237;mos sin olvidarnos de la est&#250;pida realidad. El deadline abri&#233;ndose paso por Avenida Maip&#250;, con la sirena a full. Tom&#225;, cuidame la lista. Sab&#233;s que yo pierdo todo, indiqu&#233; mientras agarraba las llaves del Twingo. &#191;Quer&#233;s una Melba para el camino? Me hab&#237;a convertido en repartidora de galletitas: tambi&#233;n le di una a madre y otra a Pepa. Lila, mejor quedate ac&#225;. De ning&#250;n modo, intervine. Vamos todos al infierno. El rayo cancelador sali&#243; disparado de los ojos de madre pero lo esquiv&#233;. <br>A prop&#243;sito tom&#233; Santa Rosa, que tiene la bajada m&#225;s empinada de Vicente L&#243;pez, para que todos grit&#225;ramos al mismo tiempo, volviendo por un segundo a ser chicos. Solt&#233; el pedal y dej&#233; que la gravedad hiciera el trabajo sucio. Bueno, yo les llevo bastantes a&#241;os de diferencia a mis hermanos pero me sumaba al esc&#225;ndalo igual; mi grito era el m&#225;s ronco, el m&#225;s cargado. Sent&#237; ese salto en el est&#243;mago, ese vac&#237;o que es lo m&#225;s parecido a la libertad que conozco. Una vez lo intentamos con las bicis y yo me clav&#233; el manubrio en la pierna. La tibieza de la sangre brotando. El dolor. Siete puntos sin chistar. Sin embargo hoy, ahora, con gusto hubiese golpeado el pu&#241;o contra la bocina para terminar de romper la pasividad de los vecinos, pero me guard&#233; la magia para m&#225;s tarde. El silencio que volvi&#243; cuando el auto nivel&#243; en la avenida fue mucho m&#225;s pesado que el ruido que acab&#225;bamos de hacer. No nos miramos. Sab&#237;amos que la ca&#237;da libre se hab&#237;a terminado y que el Carrefour estaba a la vuelta. <br>El estacionamiento era un caldo. Entramos. Mateo manejaba el chango, esquivando con talento a esa gente corta que deja lo importante para lo &#250;ltimo. Las colas, interminables. Nos vamos a morir ac&#225;, pens&#233;. Alguien deber&#237;a inventar un sistema de orden para estas cosas. Algo como un director de tr&#225;nsito que diga ahora pas&#225;s vos, and&#225; a la caja tal y as&#237;. Tal vez el nuevo milenio traiga el milagro o la extinci&#243;n. Cada tanto, miro de reojo a mi hermana. No puedo creer lo que est&#225; pasando. Siento ganas de romper todo, de llorar pero qu&#233; pelotudez m&#225;s grande. &#191;Estamos bien, Lilo? Avisame si todo este agite te cansa o algo. Nos hab&#237;amos jurado que todo seguir&#237;a tal cual pero nada es tal cual. Met&#237; una caja de helado de palito en el chango, dos coca colas, unas papas fritas y una bolsa gigante de chizitos. Nadie estaba leyendo la lista de madre. A nadie le importaba la lista de madre. Qu&#233; bien. Y en eso, la daga. Mientras esper&#225;bamos nuestro turno para pagar toda la basura que ten&#237;amos con nosotros, Lilo pregunt&#243;: si les quedara un mes de vida, &#191;qu&#233; es lo que m&#225;s les gustar&#237;a hacer? Un escalofr&#237;o asalt&#243; mi mente. Mi cerebro qued&#243; congelado. Mmmm, no se me ocurr&#237;a nada. Quer&#237;a ser trascendental. Brillante. Tomar chocolatada con vainillas y que nadie me diga uy, vas a engordar como un cerdo, solt&#233;. Mateo dijo que &#233;l quer&#237;a tirarse pedos en el agua y hacer burbujas. Qu&#233; boludo. Re&#237;mos fuerte. Yo quiero ir al mar, dijo Lilo.<br>Pagamos con la extensi&#243;n de la tarjeta familiar. Cargamos todo en el ba&#250;l del auto menos los helados y la gaseosa. &#191;Estamos todos? Cinturones puestos, por favor. Puse primera y el mundo ya nos pertenec&#237;a nuevamente. El futuro no est&#225; escrito, me dije y aceler&#233;. &#191;A d&#243;nde vamos? Mir&#233; por el espejo retrovisor a Lilito que estaba recostada en el asiento de atr&#225;s y respond&#237;: a mi departamento, a buscar algo. S&#233; buena gente y pasame un helado antes de que se convierta en sopa. Libertador, qu&#233; hermosa y sensual sos a veces; Retiro, mi amor, con tus tipas y lapachos. Amarillo y rosado para amortiguar el coraz&#243;n. Estacion&#233; en chanfle, abr&#237; la puerta y salt&#233; con aquellas converse rojas sobre mi calle favorita: San Mart&#237;n al 1100. Ya vuelvo. No rompan nada. Ese departamento era, en realidad, de los tres. Herencia de mi abuelo Jorge. En un momento de intensidad familiar con nombre de madre, dej&#233; el hogar para refugiarme en un piso casi sin muebles. Tan solo una cama grande, un sill&#243;n, discos, libros, l&#225;mparas y. En vez de pagar un alquiler, repart&#237;a la plata entre Mateo y Lila. Paz mental. A pesar del tufo de un diciembre caluroso y opresivo, mi casa ol&#237;a rico. Qu&#233; ganas de tirarme en el piso y flotar pero no. Busqu&#233; mi canuto de d&#243;lares &#8212;ese ahorro de toda mi vida que jam&#225;s tocaba porque lo ten&#237;a reservado para irme un a&#241;o a Europa con mi novio&#8212;, unos cassettes y un bolso. Met&#237; remera, desodorante, buzos, un par de zapatillas y gomitas para el pelo. Listo. A la mierda. Me subo al auto dando la noticia: nos vamos a Mar del Plata ahora mismo. Cargo nafta, llamo a casa para avisar y a la ruta. &#191;En d&#243;nde est&#225;n?, pregunta madre alarmada. Le explico. Grita. La calmo. Hablo con mi padre. Nada que discutir, en unos d&#237;as estamos de vuelta. Quedate tranquilo. Un beso.<br>En el mini mercado, compr&#233; caf&#233; para poder mantenerme despierta. &#191;Funcionar&#225; con este vaso tama&#241;o hobbit? Agarr&#233; el primer cassette que mi mano encontr&#243;: Fun People. Sub&#237; el volumen, pidi&#243; Lila. Volumen al palo. La noche, tan nuestra. 404 kil&#243;metros para dejarnos atr&#225;s. Solo pod&#237;a pensar en mi novio y lo mucho que lo extra&#241;aba. Hab&#237;a tenido que viajar a la Patagonia. Hasta enero, amor a distancia. La &#250;ltima salida que hicimos juntos fue sin esta sombra. Tomamos cerveza por metro en Pilar. Boludo, mi hermana es menor de edad. No pasa nada. Es m&#225;s alta que vos. De all&#237;, a una pista de kartings. Recuerdo que yo quer&#237;a quedarme a dormir en Luj&#225;n. Finalmente, volvimos a casa. Lila estaba muy cansada y la cubrimos con una manta que Diego ten&#237;a en el ba&#250;l. &#191;Cu&#225;ndo fue que pas&#243; todo aquello? &#191;Cu&#225;ndo fue que todo eso devino en todo esto?<br>Los helados estaban completamente derretidos, con tanto cambio de planes, nos olvidamos de lo fundamental. Al menos, pudimos probarlos. Paramos un momento para tirarlos y evitar el charco de az&#250;car en nosotros. Si tienen hambre, abran las papitas. Hay bizcochos tambi&#233;n. Por ahora, estoy bien. Y no puedo manejar con las manos engrasadas.  Pasar por La Plata, tierra de toda la m&#250;sica que nutre.  Bajar el vidrio. Gritar AM&#201;N. Poner el pecho al deseo irrefrenable de ir a ver a Peligrosos Gorriones pero eso tambi&#233;n queda atr&#225;s. Cuando ellos eran chiquitos y hac&#237;amos este viaje en familia, yo iba siempre mirando el paisaje. Las vacas, los carteles, la oscuridad &#8212;sal&#237;amos de madrugada&#8212;, los sanguchitos y el termo con matecocido. Las canciones y las rimas. A veces, los tangos. A Lilo le divert&#237;a mucho El Firulete. Le divert&#237;a porque yo lo cantaba mal, tropezaba torpemente con la letra vos, dej&#225; nom&#225;s que alg&#250;n chab&#243;n chamuye al cuete. Madre siempre promet&#237;a llevarnos a la Rep&#250;blica de los ni&#241;os. La promesa m&#225;s incumplida de la historia. Y el castillo escondido entre arboledas frondosas. Mam&#225;, despertame para verlo, dale. No te olvides. Miro la hora. Buen ritmo. Soy el as del volante. Cuando lleguemos a Chascom&#250;s, paramos un rato. Tengo hambre, necesito comer algo. &#191;Qu&#233; tendr&#225;n en el men&#250;? No quiero medialunas. Y de nuevo la realidad. &#191;Se sentir&#225; bien? Si pregunto si est&#225; dormida y la despierto, se pierde el chiste. Tampoco la quiero cargosear. Lo que resta ser&#225; as&#237;, como fue todo siempre entre las dos. A los tumbos pero con gracia y canciones rotas. Voy a fumar. Pasame un cigarrillo, Mateo. &#191;Vos fum&#225;s?, pregunt&#243;. S&#237;, bobo. Fumo. Y pasame el puff que est&#225; por ah&#237;. Di una pitada, solt&#233; el humo y volv&#237; a acelerar. Me apena no estar viendo vaquitas. &#191;Estar&#225;n? En unos d&#237;as cumplo a&#241;os y planeaba celebrarlo en Cemento, haciendo pogo con Nekro. Mis amigos, mi novio, Estados Unidos al 1200, todo el sudor del mundo. Ahora ya no s&#233;. Creo que no. Suspendido. La ruta convertida en un animal manso. El Twingo avanzando con ronroneo parejo, casi dom&#233;stico. Las l&#237;neas blancas iban y ven&#237;an como un mantra. Campo oscuro a ambos lados, alg&#250;n fog&#243;n perdido, un tractor dormido, el olor h&#250;medo de la noche mezclado con nafta. Qu&#233; rico el olor a nafta. Suspiro. El tablero iluminado en verde, el reloj avanzando. Nadie hablaba. &#205;bamos  juntos en ese silencio exacto que solo existe cuando el cuerpo entiende antes que la cabeza. Un cami&#243;n pas&#243; lento, salud&#243; con luces. Devolv&#237; el gesto. El mundo era eso: velocidad justa, m&#250;sica de fondo, hermanos respirando cerca. La ruta sosteniendo todo. Lilo, &#191;quer&#233;s venir un rato adelante?, pregunta Mateo. &#201;l, que siempre quiere estar al frente, cediendo un poco de terreno lleno de migas y envoltorios de Flynn paff. Llegamos a Atalaya. Salir del auto. Estirar las piernas. Ir al ba&#241;o. Odio esto &#250;ltimo. De ni&#241;a mi mam&#225; me sujetaba para que no tocara nada. La adultez es as&#237;. Che, sacate esa gorra. Se te va a pudrir el pelo, le digo a Mateo. Y en otro gesto her&#243;ico, obedece y se la pone a Lilo, que sonr&#237;e por primera vez en lo que va del viaje. Elijan mesa, voy a pedir que revisen el auto. Afuera, un tel&#233;fono p&#250;blico. Llamo a mi novio a la Patagonia. &#191;Te despert&#233;? Estoy en Atalaya con mis hermanos. Quiero decirle que lo necesito ac&#225; conmigo. Cre&#237;a que s&#237;, pero no. Es un viaje de los tres. Charlamos. Cuando corto, me quedo mirando la nada por un siglo. Un perrito rutero me devuelve a la realidad: un parte m&#233;dico con olor a pan crujiente. Entro. &#191;Qu&#233; quieren? Yo estoy para un tostado extra grande y caf&#233; con leche. <br>&#8212;&#191;Qu&#233; pens&#225;s hacer ahora?<br>La pregunta de mi hermano parec&#237;a el espanto. <br>&#8212;Si puedo darme una ducha, eso. Est&#225;s hablando de cuando lleguemos a Mar del Plata, &#191;no? <br>La cantidad de sobrecitos de az&#250;car que meti&#243; Mateo en aquella taza podr&#237;an entrar en un r&#233;cord Guinness. Ni siquiera revuelve la cosa. Debe quedar todo en el fondo, armando un sinsentido. <br>&#8212;Yo me voy a tirar en el sill&#243;n con el ventilador al m&#225;ximo. &#191;Y vos Poli? <br>Tomo un sorbo de caf&#233; con leche. Me quemo un poco la lengua. No puedo pensar. &#191;Qu&#233; quiero hacer ahora? Irme a Irlanda. Un viaje a Irlanda.<br>&#8212;Eh&#8230; mirar tele hasta la inconsciencia.</p><p>El mar oh el mar. Agarro a mi hermana de la mano y corremos a su encuentro, intentando no caernos pero siempre caemos. El ruido de nuestros cuerpos contra la arena. La risa inmediata. Mi hermano burl&#225;ndose. El agua llena de gente. Nuestros trajes de ba&#241;o son espantosos, comprados a las apuradas en un negocio del centro. A qui&#233;n le importa. Solo quer&#237;amos mar y estamos en el mar. Los vendedores de barquillos al rayo del sol; las gotas de sudor por toda la cara. Las heladeritas repletas de sanguchitos. Una ola y otra m&#225;s. Saltemos la siguiente, &#191;ten&#233;s ganas? Pero la ola nos tapa, nos arrastra hacia la orilla con una brutalidad innecesaria. Volvemos a caer.  Por m&#237;, no saldr&#237;a m&#225;s del agua pero Mateo ya quiere ponerse a jugar al voley playero y le insiste a Lilo que vaya con &#233;l. Ellos son los deportistas de la familia mientras que lo m&#237;o es m&#225;s bien todo aquello que no me obligue a entrenar a diario. O sea, nada. Estoy siendo injusta pero es lo que hay. And&#225; vos, yo me quedo un rato m&#225;s y luego busco alguna carpa para alquilar. Hab&#237;amos dejado nuestras cosas por ah&#237;, sin nadie que las vigilara. El p&#225;nico se apodera de m&#237; por un segundo y me empuja a la responsabilidad de ir a chequear todo. Alivio. Nadie se hab&#237;a llevado nada. Una se&#241;ora que est&#225; en la reposera inmediata, me dice que ella cuid&#243; todo. Ac&#225; somos as&#237;. Le doy las gracias, junto las toallas, el bolso y voy por la carpa. Car&#237;sima. Poli, ac&#225; no estamos para discutir precios. Us&#225; la plata que ten&#233;s y luego, vas viendo. Nadie se muere por un canuto reventado. Ay! <br>Desde ac&#225; puedo mirarlos en acci&#243;n. Lila se ve muy bien. Mejor que hace unos d&#237;as. Tal vez no era ella. Tal vez escuchamos mal. A veces se confunden las fichas, los nombres, las historias. Eso pasa, esas cosas pasan. Saco el puff de la cartera. Revivo. &#191;Ser&#225; posible pasar la Noche Buena en la playa? Venir con nuestra heladerita, una botella de algo para brindar. Y s&#237;, porque yo pienso pedir deseos. Tres o m&#225;s. O uno, el que importa. Tambi&#233;n podemos venir con el auto, estacionarlo frente al mar. Y celebrar ah&#237;, escuchando m&#250;sica y esas cosas. Tal vez meternos al agua de noche. Lilo se cae otra vez. No se levanta. Me desespero. Qu&#233; est&#225; pasando, la puta madre. Salgo corriendo tropiezo, llego. Mateo est&#225; doblado de la risa. Ganaron. El boludo de mi hermano jug&#243; por plata y ganaron. Con esto vamos a ir a Sacoa hasta que nos venga a buscar la polic&#237;a. No quiero romperle el coraz&#243;n dici&#233;ndole que es 24 y Sacoa seguramente estar&#225; cerrado pero alguien tiene que traerlo a la realidad. Che, Mateo&#8230; mejor dejemos los jueguitos para el 26. Yo te pago una vuelta en La Nave. <br>No volvemos al departamento hasta que la playa va quedando desierta. Llenos de arena, hombros ardidos. Mi cara, un completo esc&#225;ndalo. Ellos, los deportistas, est&#225;n m&#225;s curtidos con el tema sol pero yo soy cien por ciento indoor. Me ba&#241;o primero para poder salir a buscar un kiosco. El agua fr&#237;a sobre los hombros me recuerda que todav&#237;a tengo cuerpo. Hab&#237;amos llenado la heladera m&#225;s temprano pero siempre hay algo que falta. Tambi&#233;n quiero llamar a mis padres. Pepa llora del otro lado, un llanto roto que me llega por el auricular como est&#225;tica. Bueno, no es para tanto. Estamos bien, Pepita. Yo s&#233; que esta fecha era importante para ustedes pero. Madre grita que lo que hicimos es un delirio. Sac&#225; pasajes de avi&#243;n ahora, los quiero ac&#225; hoy. Est&#225; bien, feliz navidad. Un beso. Corto antes de que me convenza de que tiene raz&#243;n. Paso por un kiosco abierto de milagro y compro un paquete de estrellitas, una bolsa de rolito y tres chupetines. Como el m&#237;o de camino a Plaza Col&#243;n.<br><br>&#8212;&#191;Con qui&#233;n habla? &#8212;pregunto a Mateo dejando las llaves sobre la mesa. No responde. Lilo rescat&#243; el tel&#233;fono y llam&#243; a Buenos Aires. Le iba a pedir que cortara pero finalmente, callo y camino arrastrando los pies rumbo a la cocina, agarro la heladerita, la lleno de hielo. Nuestro men&#250; consiste en s&#225;nguches de salame y queso con mucha mayonesa, papas fritas, galletitas, gaseosa y sidra medio pelo. Espectacular. <br>&#8212;Bueno, mamita, te dejo. Ya nos vamos a cenar. No, vamos a ir a la playa. <br>&#8212;&#191;A la playa? Pasame con Poli. Los van a agarrar los gitanos. <br>&#8212;Hola, mam&#225;. Est&#225; todo bien. Besos. Despu&#233;s los llamamos.<br>El mar a medianoche es una boca negra que mete miedo, como en una pel&#237;cula de terror, pero acompa&#241;a. Estacionamos el Twingo de frente, con las luces bajas encendidas para vernos las caras. Saco la heladerita. Comemos. Contamos chistes malos. Los de Mateo siempre son los peores. Todos llenos de guarangadas. No hay ni uno solo de sal&#243;n. Lilo es bastante graciosa, nos hace re&#237;r. Y mis chistes, un papel&#243;n. Me olvido de lo que estoy contando demasiado r&#225;pido. El p&#250;blico me abuchea. Me exige que le devuelva la plata de la entrada. Les doy veinte d&#243;lares a cada uno. No los gasten en pavadas. Los s&#225;nguches est&#225;n ricos, el pan sabe fresco, esponjoso. Se nos fue un poco la mano con la mayonesa y eso nos obliga a limpiarnos la boca y las manos constantemente. Detalles. El brindis es corto, con gusto a pl&#225;stico y sidra tibia. Cada uno enciende su estrellita. Las chispas nos queman un poco las manos pero nadie las suelta. <br>A&#250;n hace mucho calor. <br>Mis manos sudan. <br>Los fuegos artificiales, hermosos y malditos, ganan el cielo. <br>&#8212;Ped&#237; tus deseos, Lilo &#8212;le digo.<br>Ella mira el fuego blanco que se le consume entre los dedos. Mira la oscuridad inmediata y dice:</p><p>&#8212;Yo quiero ver a Fun People en Cemento. Hacer pogo. Gritar.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Petricor]]></title><description><![CDATA[Dejar&#237;amos los celulares en la casa de K para evitar la tentaci&#243;n.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/petricor</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/petricor</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Wed, 19 Nov 2025 15:11:57 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Dejar&#237;amos los celulares en la casa de K para evitar la tentaci&#243;n. Nada de llamados impulsivos. No se pudo: conoci&#243; a alguien la noche anterior y eso complic&#243; por completo la idea original. Se volvi&#243; inubicable. Era octubre, el tiempo inestable como siempre. Yo quer&#237;a escuchar Pixies; mi amiga, Morrissey. Tiramos una moneda que, contra todo pron&#243;stico, fue a parar debajo de una c&#243;moda de roble, inamovible. &#191;Qui&#233;n te regal&#243; esto? &#191;La se&#241;ora Gardenia? Ni en sue&#241;os me vi tan cerca de una hernia discal. Desde la pared de al lado llegaba <em>Troisi&#232;me Le&#231;on des T&#233;n&#232;bres de Couperin</em>. Mir&#233; mis pies para chequear si, efectivamente, ya hab&#237;a empezado a levitar, pero no. Chule era experimentada, hab&#237;a probado todo de todo pero yo, ni en otras vidas. Asumo que eso marcaba el nivel del acontecimiento. Fundamentalmente, la necesidad de K de supervisar la cosa, para cuidarme. &#191;Lista? Cada una coloc&#243; un cart&#243;n debajo de la lengua. La magia no viene sola, se la ayuda con whisqui o vino y algo m&#225;s, coment&#243; ella. <em><br></em>&#8212;Okey.<br>Abri&#243; el Blue Label de las grandes ocasiones, sirvi&#243; una medida doble sin hielo en cada vaso. Yo, miraba disimuladamente el tel&#233;fono, siempre con la esperanza de estar recibiendo mensajes. El frenes&#237; de querer contar todo me hab&#237;a invadido. Le voy a avisar a Pol que estoy ac&#225;, con vos, as&#237; nos evitamos que el ring nos altere despu&#233;s. Mi cabeza ya era un <em>Notturno</em>; solo yo no me daba cuenta.<br>&#8212;Dijimos que nada de mensajes. No lo llames. Basta.<br>Las cosas con &#233;l estaban bastante mal y desde el mi&#233;rcoles, pagaba pensi&#243;n medio pelo en mi freezer emocional. &#191;Cu&#225;ndo nos hab&#237;amos visto por &#250;ltima vez? &#191;El lunes o el domingo? Pens&#233; un rato, calibrando un almanaque inasible, como el que usar&#237;a la mujer maravilla en su avi&#243;n. El domingo. Me fui de su casa pasado el mediod&#237;a. Ah&#237; todo parec&#237;a encaminado. No como para casarnos, claro, pero casi. Hasta que no hubo m&#225;s casi. A mitad de semana una llamada deton&#243; todo, discutimos, le cort&#233; y jur&#233; no volver a hablarle. Eso har&#237;a.<br>&#8212;Qu&#233; boludo, K. Nos larg&#243; duras.<br>&#8212;Bueno, duras a&#250;n no.<br>&#8212;Callate, tarada.<br>Re&#237;mos.<br>&#8212;&#191;Comiste?<br>Negu&#233; con la cabeza. No sent&#237;a nada de hambre pero s&#237; ansiedad. Me quit&#233; el buzo, lo dej&#233; sobre una silla, mir&#233; la hora. Abrimos un paquete de papitas con sabor cheddar. Qu&#233; invento rid&#237;culo saborizar algo escandalosamente noble como una papa frita artificial, coment&#233;.<br>Esta vez re&#237;mos bien fuerte: el whisqui activ&#225;ndose, qu&#233; plan.<br>&#8212;Servime m&#225;s.<br>Creo que nunca hab&#237;a tomado alcohol de d&#237;a, y eran las tres de la tarde. Jam&#225;s le pongo hielo pero ten&#237;a ganas de meterle una rodaja de lim&#243;n. No ocurri&#243;: el lim&#243;n estaba cubierto de moho. Quise agarrarlo con la mano para sentir el olor pero se desintegr&#243;. Un asco. En la heladera hab&#237;a bastante droga. Me llam&#243; la atenci&#243;n.<br>&#8212;Me la regal&#243; K. Para vos dej&#243; jugo de lulo reci&#233;n llegado de Colombia.<br>&#8212;S&#237;, me dijo que para m&#237; solo eso. &#191;Ser&#225; rico?<br>Mir&#233; los sobrecitos que estaban sobre la mesada con mi nombre escrito en una etiqueta. Suspir&#233;. <br>&#8212;&#191;Armo? &#8212;pregunt&#243; Chule.<br>Me tir&#233; en un sill&#243;n. Era c&#243;modo. A veces K lo usaba cuando nos junt&#225;bamos a comer pizza y se quer&#237;a quedar a dormir, para evitar manejar con alcohol en sangre. Me saqu&#233; las converse, oh la urgencia de acomodarme. Estudi&#233; mis pies al detalle: ten&#237;a las u&#241;as pintadas de negro, buen esmalte, uno de mis dedos se torc&#237;a hacia la derecha. No me gusta. &#191;Se podr&#225; corregir? &#191;Doler&#225;?<br>&#8212;Tom&#225; &#8212;dijo, pas&#225;ndome el porro.<br>A&#250;n no lo sab&#237;amos, pero ese ser&#237;a el primero de una tanda de diez. Las flores eran buen&#237;simas sin embargo tardaron horas en hacer efecto. Creo. Como si el whisqui, el porro y lo dem&#225;s se bloquearan entre s&#237;. &#191;Qu&#233; hac&#233;s vos en esta fiesta? Tom&#225;, block report spam. Absurdo, porque K me explic&#243; los pasos, uno por uno: whisqui, porro y esperar con alguien que est&#233; sobrio por si sale mal. &#191;Tengo que ver algo? &#191;Alucinar? &#191;En qu&#233; instancia desaparecen los problemas? La codependencia con Pol era m&#225;s t&#243;xica que todo lo que estaba haciendo hoy con Chule. &#201;l viv&#237;a en Mar del Plata y, aunque viajamos continuamente, no quiere tener nada con alguien que resida a m&#225;s de 440 kil&#243;metros de la playa. Y yo no pod&#237;a ir a los m&#233;danos ni sostener algo con ning&#250;n tipo que est&#233; disponible en media hora. Si puedo ir en taxi, no. Gran premisa. Necesitaba esa distancia. Extra&#241;ar. Dilatar. Arder.<br>&#8212;Qu&#233; asco esto, tengo las manos todas engrasadas y no me puedo levantar para ir a lavarlas.<br>Ella, reina de hielo, me mir&#243; sin entender.<br>&#8212;Olvid&#233; c&#243;mo era la mec&#225;nica para levantarme. Se me hizo un blanco &#8212;insist&#237;.<br>Su mirada segu&#237;a fija.<br>&#8212;&#191;Nunca te pas&#243; querer hacer algo autom&#225;tico y olvidar el patr&#243;n de pasos?<br>Neg&#243;.<br>&#8212;Qu&#233; suerte. Yo no me acuerdo c&#243;mo hac&#237;a para levantarme de ac&#225; sin tocar nada. &#191;Bajo primero las piernas y luego me empujo con las manos? &#191;Me impulso sin tocar nada? &#191;Echo mi cuerpo hacia atr&#225;s, cosa de no quedar despatarrada y ah&#237; me paro?<br>Me chup&#233; los dedos. Peor. Grasa y m&#225;s grasa mezcl&#225;ndose con saliva. Chule se acerc&#243;, me tir&#243; de un brazo y termin&#233; sobre el parquet reci&#233;n plastificado, muerta de risa. Doblada, agarr&#225;ndome la panza. Desde el piso de abajo una voz grit&#243; algo. &#191;Estaremos haciendo ruido? <br>Vientos, metales, timbales y cuerda in crescendo. <br>Y ahora una soprano hace su ingreso en mi l&#243;bulo temporal.<br>Se siente extra&#241;o.<br>Solo bajar&#237;a un poco el volumen, lo pondr&#237;a en 4.<br>Un bar&#237;tono. Cu&#225;nta gente vino.<br>&#191;En qu&#233; momento se hizo de noche? <br>&#8212;Sos buena armadora. Podr&#237;as tener un puesto en alguna fiesta privada. Hoy arma Chule, cosecha propia.<br>El tel&#233;fono son&#243;. Mensaje de K: Contame c&#243;mo vas. &#191;Necesit&#225;s algo? Estoy en casa. Avisame. Lo le&#237; en voz alta. El celular qued&#243; cubierto de grasa y sal.<br>&#8212;Dale, levantate.<br>Lo hice sin pensar. Era m&#225;s f&#225;cil de lo que cre&#237;a. Fui al ba&#241;o, me lav&#233; las manos con jab&#243;n. Listo. Todo bajo control. Y l&#250;cida. Qu&#233; raro.<br>&#8212;&#191;Cu&#225;nto tarda en pegar esto, sab&#233;s? &#8212;pregunt&#233; mientras abr&#237;a el ventanal que da al balc&#243;n.<br>&#8212;No salgas &#8212;dijo&#8212;. Ven&#237; Toni, bajemos las persianas.<br>Me sostuve de la baranda con los ojos cerrados. Ol&#237;a a lluvia. &#191;C&#243;mo se llama ese olor? Ay&#8230; no me puedo acordar. Petricor. Pe-tri-cor. Qu&#233; palabra hermosa. Si Pol me escribe ahora le responder&#237;a que en el aire se percibe el petricor. El tr&#225;fico por Scalabrini Ortiz era desconcertante: flu&#237;a y frenaba sin l&#243;gica. Igual que mi cabeza. &#191;Hay m&#225;s whisqui? &#191;Y si bajo al supermercado por un lim&#243;n? Otro vecino estaba en una sillita de jard&#237;n, tomando fresco. Me salud&#243; con una sonrisa algo turbia.<br>&#8212;&#191;Tendr&#225;s un lim&#243;n?<br>Chule sali&#243; r&#225;pido. <br>&#8212;Hola Dar&#237;o. Dej&#225;, no hace falta, acabo de encontrar uno. Gracias.<br>Me empuj&#243; hacia adentro. Vos no pod&#233;s tomar nada m&#225;s, sentenci&#243;. Estamos pasad&#237;simas las dos. Y as&#237;, de la nada, llor&#233;. Era angustia pura. Me desbordaba el cuerpo. Necesitaba llamarlo. Decirle que s&#237;. Que me mudo. Que hagamos planes. Verano en Playa Grande. No era una locura. Si sal&#237;a mal, volv&#237;a. Nadie muere por hacer una mudanza. Encend&#237; el porro. El ruido del papel quem&#225;ndose retumbaba en mis o&#237;dos. Sent&#237; que volv&#237;a un poco al eje.<br>&#8212;Te voy a dar algo &#8212;dijo Chule&#8212;. Coca Cola. Un caf&#233; con az&#250;car.<br>El espasmo era infantil. No pod&#237;a contenerlo. Temblaba. Ella abri&#243; una caja de chocolates. Agarr&#225;, com&#233;, vamos. Yo no quer&#237;a. Precisaba calmarme de otro modo. No sab&#237;a cu&#225;l. Todo eran mocos, llanto, desconsuelo. El encierro me asfixiaba. Necesitaba salir. El tel&#233;fono de nuevo. Volv&#237; a fumar, aprovechando que Chule se hab&#237;a metido en su habitaci&#243;n, uno de los pocos lugares donde ni la m&#250;sica ni las bocinas contaminaban. Necesito lim&#243;n. Agarr&#233; la mochila, abr&#237; la puerta y sal&#237;. Baj&#233; las escaleras a los tumbos. A oscuras. Rebotando. La lluvia ya ca&#237;a con fuerza. Iba al s&#250;per sin saber a d&#243;nde iba. &#191;Cerrado? &#191;Qu&#233; hora es? Sent&#237;a el agua en la cara, la obstrucci&#243;n nasal por el llanto, el pecho contra&#237;do. Aceler&#233; sin darme cuenta, sin dejar de apretar el celular que guardaba en el bolsillo del piloto y que vibraba sin descanso. Chule corr&#237;a detr&#225;s pero no lo sab&#237;a, a&#250;n no la hab&#237;a visto. Cruc&#233; Corrientes con el sem&#225;foro en rojo para m&#237;. Alguien grit&#243;. Una estampida. Mil bocinas. Me di vuelta. Mir&#233;. Y pens&#233; en un tupper vac&#237;o que hab&#237;a dejado en la mesada de casa con carne para descongelar.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El plato, la vela y el porno japonés ]]></title><description><![CDATA[(Cuento completo)]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/el-plato-la-vela-y-el-porno-japones</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/el-plato-la-vela-y-el-porno-japones</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Wed, 30 Jul 2025 16:21:29 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!5uVm!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0c09e69f-6fd2-41f8-b153-11d722cd053d_500x500.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No quiero saber nada de la vida de mi psic&#243;logo. No me interesa si tiene hijos, si desayuna pan negro o yogur, si va al cine solo o si tiene plantas. Tampoco quiero saber qu&#233; libros tiene en la mesa de luz, qu&#233; cuadros cuelgan en su casa ni si se r&#237;e cuando ve una serie. No me interesa. Y me gusta que no me interese. A m&#237; me gustan las cosas claras, las relaciones claras. La nuestra es esa: vos sos mi psic&#243;logo, yo soy tu paciente. Fuera de nuestras cuatro paredes no sos nadie. Punto.</p><p>Una vez, Luis me dijo que estaban pintando su consultorio y me propuso hacer la sesi&#243;n en su casa. Estuve a punto de cancelarla. Pero no lo hice. Me rasqu&#233; torpemente el cuello y asist&#237;. Fue una de las peores sesiones de mi vida.</p><p>No pod&#237;a concentrarme. Ten&#237;a que hablar de algo importante, algo que ven&#237;a sosteniendo con dificultad desde hac&#237;a semanas, pero no pod&#237;a entrar en tema. Las palabras me sal&#237;an vagas, sin filo, como si la voz no encontrara d&#243;nde apoyarse. A pesar de mi t&#233;cnica &#8212;lo que yo llamo &#8220;el desenfoque&#8221;&#8212; algunas cosas las vi igual. Una vela gastada sobre un plato. Un repasador h&#250;medo colgado de una manija. La biblioteca desordenada. Nada grave. Pero suficiente. Me sent&#237;a inc&#243;moda, expuesta, obligada a participar de una rutina que no era m&#237;a. Yo no quiero ese tipo de intimidad con &#233;l. Punto.</p><p>Hubo algunos momentos tensos tambi&#233;n en Moldes, desde luego. Yo ven&#237;a haciendo tiempo, como siempre, para no toparme con nadie. Pero si el paciente anterior se demoraba, me lo ten&#237;a que cruzar. Abr&#237;a la puerta para subir y ah&#237; estaba &#233;l, bajando. O yo caminaba por el pasillo, acerc&#225;ndome para tocar el timbre, y Luis abr&#237;a justo en ese momento para despedir al otro. No, no, no. Antes muerta. Esa escena era insoportable. No me importaba qui&#233;n era esa persona, no quer&#237;a conocerla, no quer&#237;a verla. Pero la ve&#237;a. Y por un instante &#233;ramos dos pacientes al mismo tiempo, compartiendo escenario.</p><p>Y lo peor era eso: yo estaba presenciando otro tipo de intimidad. Un v&#237;nculo que no era el m&#237;o, un tono distinto, una sonrisa que no me inclu&#237;a. Ya no era solo mi espacio. Ya no era solo mi v&#237;nculo.</p><p>Cuando muri&#243; mi pap&#225;, me llamaron por tel&#233;fono de madrugada para avisarme. Yo ya sab&#237;a que se iba a morir, pero no pude manejar nada. Se me cerr&#243; el pecho. No pod&#237;a respirar. Me brot&#233; de golpe, tuve un rash feroz, y a los dos d&#237;as me desmay&#233; en la calle. Dej&#233; de dormir y empec&#233; a tener broncoespasmos. Usaba salbutamol todo el tiempo. Me ahogaba. Todas las noches terminaba en la guardia de la Cl&#237;nica Olivos, con inyectables y respirador. En ese contexto, sostener una buena terapia era fundamental. Luis no pod&#237;a medicarme, as&#237; que tambi&#233;n ve&#237;a a un psiquiatra. &#201;l se encargaba de ajustar lo necesario. Trataba de evitar el clonazepam. Prefer&#237;a darme t&#233;s relajantes. Pero a veces se me desbordaba todo. Y m&#225;s a&#250;n despu&#233;s de haber ido a la casa de Luis.<br></p><p>Una tarde llegu&#233; al consultorio del psiquiatra con las manos manchadas. Hab&#237;a tocado algo en el camino, no me acuerdo qu&#233;, pero ten&#237;a los dedos engrasados. Yo estaba en plena fobia, no quer&#237;a tocar nada. Cuando me abri&#243; la puerta, le mostr&#233; las manos y dije &#8220;hola&#8221; como pude. Me llev&#243; directo al ba&#241;o y me ayud&#243; a lavarme. &#201;l, que era m&#225;s f&#243;bico que yo. Para m&#237; era de Virgo. Ten&#237;a todo el escritorio perfectamente ordenado, con las carpetas apiladas como si fueran planos de un edificio invisible. En un momento quise buscar un pa&#241;uelito. Met&#237; la mano en la cartera y, en lugar de sacar el pa&#241;uelo, la di vuelta sin querer sobre el escritorio. Todo cay&#243; encima: llaves, papeles, remedios, una banana golpeada. Casi se infarta. Me pidi&#243; que no tocara nada pero no pod&#237;a controlarme y trataba de ordenar. Y &#233;l repet&#237;a que no. Que lo dejara. Que ya estaba. Hasta que se sent&#243;, suspir&#243; y me pregunt&#243; si quer&#237;a contarle qu&#233; hab&#237;a pasado con Luis.<br>Le cont&#233;. <br>Le dije que hab&#237;amos hecho la sesi&#243;n en su casa. Que no me hab&#237;a sentido bien. Que no pod&#237;a concentrarme. Que hab&#237;a visto cosas. Sus libros, sus muebles, sus objetos. Le dije que yo no quer&#237;a saber nada de eso. &#201;l me respondi&#243; que ten&#237;a que entender que mi psic&#243;logo era humano. &#8220;No me importa que sea humano&#8221;, le dije. &#8220;Conmigo no tiene que ser humano. Conmigo tiene que ser un buen profesional.&#8221; Y yo ah&#237;, con los ojos vidriosos. Era una situaci&#243;n terrible para m&#237;, terrible. No por el dolor. Sino por el desborde. Por haber visto lo que no quer&#237;a ver. Y por no poder desverlo nunca m&#225;s.<br>Mi novio, por ejemplo, es de otra especie. Es comediante de stand-up. Su psic&#243;loga lo va a ver actuar cuando hace shows grandes en teatros. A &#233;l no se le mueve un pelo. Lo cuenta con total naturalidad. Yo me desespero. Pero no digo nada. No me meto en su v&#237;nculo con esa mujer, que no soy yo. No le arruino la relaci&#243;n terap&#233;utica. Pero mientras ella lo aplaude desde la platea, yo la denuncio mentalmente al colegio de psic&#243;logos.<br></p><p>El consultorio oficial quedaba en Moldes y Echeverr&#237;a. A m&#237; me encantaba ir ah&#237; porque antes o despu&#233;s pasaba por El Banquete a comprar libros o me iba a tomar un caf&#233; para bajonear la sesi&#243;n. Lo que m&#225;s me gustaba de Luis es que, en un punto, se divert&#237;a conmigo. Yo le hablaba de mi pap&#225;, desde luego, pero tambi&#233;n desmenuzaba series, libros, todo tipo de obsesiones cinematogr&#225;ficas. Le ve&#237;a la cara y sent&#237;a que no era una paciente m&#225;s.</p><p>Una noche, durante una reuni&#243;n en casa, la novia de un amigo de Mariano empez&#243; a hablar con entusiasmo de su terapeuta. Dijo que era el mejor psic&#243;logo que hab&#237;a tenido. Que la hac&#237;a pensar. Que lo escuchaba en serio. Que no era como los otros. Y que encima era un fuego. Alto, buen mozo, con aire intelectual. Yo ya estaba inc&#243;moda, pero trat&#233; de disociar. Pens&#233; en otra cosa. En galletitas. Me gustan bastante las Lincoln. Creo que en mi infancia no las valor&#233; lo suficiente pero si ahora tengo que comprar un paquete de algo dulce para acompa&#241;ar el t&#233;, sin dudas las elijo. Y entonces, alguien le pregunt&#243; c&#243;mo se llamaba.<br>Ella dijo el nombre.<br>Era el m&#237;o.<br>Luis.<br>Luis.<br><br>Vivo a media cuadra de la estaci&#243;n Vicente L&#243;pez, en un edificio de Tapiales al 1100. Es un barrio hermoso y tranquilo. Todo lo que uno necesita est&#225; all&#237;. Hay una pescader&#237;a, una farmacia, un anticuario, una joyer&#237;a importante. Todo est&#225; cerca.</p><p>Una ma&#241;ana, Mariano y yo fuimos a desayunar al Caf&#233; de Par&#237;s. Al entrar, sin querer tropec&#233; con una mesa. Cuando ped&#237; disculpas, me di cuenta de que hab&#237;a chocado con la mesa de Luis. Empec&#233; a sudar. Como no supe bien qu&#233; hacer, le dije &#8220;hola, ya nos &#237;bamos&#8221;.<br>Mariano no entend&#237;a nada.<br>La noche anterior hab&#237;a tenido dos funciones en el &#211;pera y lo &#250;nico que quer&#237;a era tomar un caf&#233; y comer algo contundente. Y yo lo estaba sacando del bar. Mientras &#233;l buscaba medialunas, yo ya estaba parada junto a la puerta. Nunca hab&#237;a tartamudeado hasta ese momento. Estaba empezando a descubrir dones nuevos. Talentos.</p><p>Despu&#233;s de ese desayuno lo empec&#233; a ver seguido. En el supermercado, en la farmacia, comprando pastas en La Sarita. Era evidente que se hab&#237;a mudado al barrio. Lo peor era que no lo hab&#237;a hecho sabiendo que yo viv&#237;a ah&#237;. Fue pura casualidad. Pero eso no lo hac&#237;a menos invasivo. Lo ve&#237;a volviendo del r&#237;o, cargando bolsas junto a su mujer, comprando semillas de ch&#237;a en la diet&#233;tica. Mientras &#233;l andaba relajado por la vida, yo me cruzaba de vereda o entraba donde fuera, como si estuviera escapando de un inspector del alma. Mi psic&#243;logo no pod&#237;a habitar el mismo espacio f&#237;sico que yo. No pod&#237;a compartir la panader&#237;a ni el aire. No porque &#233;l hiciera algo malo. Sino porque yo no quer&#237;a saber c&#243;mo caminaba. Qu&#233; se pon&#237;a para hacer las compras. No quer&#237;a saber qu&#233; cara ten&#237;a cuando nadie lo miraba. Ni qu&#233; perfume usaba su esposa. <br><br><br>Unos d&#237;as despu&#233;s fui a la comiquer&#237;a del barrio. Mi hermano es el due&#241;o. Hab&#237;a pasado a buscar unos libros de Mr. Natural y quer&#237;a ver si hab&#237;a algo m&#225;s de Crumb en el cat&#225;logo. Como est&#225;bamos acomodando cosas, le dije que yo misma iba a anotar mi pedido en el cuaderno de reservas. Mientras anotaba, vi su nombre.<br>Luis.<br>Ah&#237; estaba. En letra clara, con su n&#250;mero de tel&#233;fono. Hab&#237;a hecho un pedido. Tres tomos de porno japon&#233;s. Edici&#243;n limitada. Cerr&#233; el cuaderno de golpe, como si me hubiera explotado una mina en la cara. No dije nada. No hice ning&#250;n comentario. Guard&#233; silencio. No por respeto, sino por necesidad.<br>No necesitaba saber eso. No necesitaba saber qu&#233; ped&#237;a en la comiquer&#237;a, ni qu&#233; d&#237;a pasaba a retirar, ni qu&#233; le gustaba leer en su tiempo libre. No necesitaba, ni quer&#237;a, que mi psic&#243;logo tuviera gustos.</p><p>Tan perturbada me dej&#243; todo eso que llam&#233; a Guillermo, mi mejor amigo.<br>Le cont&#233; lo que hab&#237;a pasado. Le dije que no pod&#237;a m&#225;s. Que me hab&#237;a cruzado con Luis en el caf&#233;, en el barrio, en la pescader&#237;a. Que lo hab&#237;a encontrado en el cuaderno de pedidos de la comiquer&#237;a. Que hab&#237;a le&#237;do su nombre. Su n&#250;mero. Su pedido. Que no quer&#237;a saber nada. Nada. Y que iba a dar por terminada nuestra relaci&#243;n freudiana. &#191;Acaso esto no era lo m&#225;s serio?<br>Guillermo me escuch&#243; y, con toda naturalidad, me dijo:<br>&#8212;Yo tengo la llave del consultorio y de la casa de mi psicoanalista.</p><p>Aclar&#233; la garganta, apagu&#233; el celular.<br>Me qued&#233; mirando la alfombra.<br>Ten&#237;a una mancha que no recordaba haber visto antes.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Rilo Kiley: La herida del pop]]></title><description><![CDATA[Este video, 'La herida del Pop', es una inmersi&#243;n en la m&#250;sica de Rilo Kiley, una banda que, a veces, sabe ponerle voz a lo que no podemos decir con palabras.]]></description><link>https://susanasalguero.substack.com/p/rilo-kiley-la-herida-del-pop</link><guid isPermaLink="false">https://susanasalguero.substack.com/p/rilo-kiley-la-herida-del-pop</guid><dc:creator><![CDATA[SusanaSalguero]]></dc:creator><pubDate>Thu, 17 Jul 2025 01:09:28 GMT</pubDate><enclosure url="https://api.substack.com/feed/podcast/168521615/d41c0dd3b452bf8b83d77458c69d2da6.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Este video, 'La herida del Pop', es una inmersi&#243;n en la m&#250;sica de Rilo Kiley, una banda que, a veces, sabe ponerle voz a lo que no podemos decir con palabras. Si leyeron el cuento de hoy, quiz&#225;s encuentren algo familiar en su eco.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>